De princesa a viuda millonaria: la tragedia que convirtió a Mabel de Orange-Nassau en la mujer más rica de la realeza europea
Detrás de su enorme fortuna, se encuentra una historia marcada por el amor, una renuncia histórica y un golpe que cambió para siempre su lugar dentro de la realeza europea. Esa herida, que aún atraviesa a la monarquía neerlandesa, fue su motor para salir adelante.

En el universo de las casas reales europeas, pocas historias concentran tanto dolor, resiliencia y éxito como la de la princesa Mabel de Orange-Nassau.
Viuda desde 2013, empresaria exitosa y dueña de una fortuna estimada en 575 millones de euros, su nombre está inevitablemente ligado a una tragedia que conmovió profundamente a los Países Bajos y redefinió su destino personal y profesional.

El triste acontecimiento que cambió su vida
Mabel tenía 45 años cuando su marido, el príncipe Friso de Orange-Nassau, sufrió un accidente fatal mientras esquiaba fuera de pista en la exclusiva estación de Lech, en Austria. El segundo hijo de la entonces reina Beatriz quedó sepultado por una avalancha y, aunque fue rescatado quince minutos después, la falta de oxígeno le provocó un daño cerebral masivo. Su corazón continuó latiendo durante más de un año y medio, mientras permanecía internado en coma irreversible, hasta su muerte definitiva en 2013.
El golpe fue devastador para la familia real neerlandesa. La tragedia afectó profundamente a la reina Beatriz, quien tiempo después abdicó en favor de su hijo mayor, Guillermo Alejandro, y marcó para siempre a Mabel y a sus hijas, Luana y Zaria, que hoy tienen 20 y 19 años. A pesar del dolor, la princesa nunca rompió vínculos con la familia Orange-Nassau y mantiene una relación cercana tanto con la exreina como con los actuales monarcas, Guillermo y Máxima.

Una nueva vida lejos del dolor
Tras la muerte de Friso, Mabel decidió alejarse del escenario donde ocurrió la tragedia. Se mudó a Londres junto a sus hijas y optó por una vida discreta, enfocada en los negocios y en la crianza de su familia. No volvió a casarse y volcó su energía en consolidar y expandir las inversiones que había iniciado junto a su esposo.
Graduada con honores en Ciencia Política y Economía por la Universidad de Ámsterdam, Mabel demostró una notable capacidad para los negocios. Continuó apostando por Adyen, una empresa de banca electrónica que se convirtió en un gigante del sector financiero, y diversificó su patrimonio con inversiones en tecnología y bienes raíces.
En apenas cinco años, su fortuna creció de 240 millones de euros en 2018 a los 575 millones actuales, una cifra que la posiciona como la mujer más rica de la realeza europea.
En el ranking de monarcas multimillonarios, solo es superada por tres hombres: el príncipe Alberto de Mónaco, el príncipe Hans Adam II de Liechtenstein y el gran duque Enrique de Luxemburgo, quien abdicó recientemente.
A pesar de su éxito económico, Mabel mantiene un perfil bajo y evita hablar públicamente de su vida privada. Por eso sorprendió cuando decidió abrir su corazón en una entrevista con el canal NPO2 de la televisión neerlandesa, donde habló del impacto emocional de la tragedia y del camino que debió recorrer para volver a encontrar luz en medio del dolor.

“Me dijo: ‘Intenta ver algo hermoso cada día. Míralo con atención. Y cuando lo veas, aférrate a ello’. Eso me ayudó muchísimo. De vez en cuando veía una flor bella o a una de mis hijas bailando alegremente. Creo firmemente en eso”, admitió la cuñada de los reyes Guillermo y Máxima. “Hay momentos en los que pienso: ‘¡Dios mío!’. Ha sido muy muy muy oscuro a veces”, agregó.
Amor, polémica y renuncia
La historia de Mabel y Friso había comenzado años antes, cuando se conocieron gracias a Laurentien, entonces prometida de Constantijn, el hermano menor del príncipe. Ella ya tenía una carrera consolidada en el ámbito social y empresarial, y era fundadora de organizaciones como el Consejo de Acción Europeo para la Paz en los Balcanes y la fundación War Child.
Sin embargo, su camino hacia el matrimonio estuvo marcado por la controversia. Una investigación parlamentaria reveló que Mabel había tenido en su juventud un vínculo sentimental con el narcotraficante Klaas Bruinsma, asesinado en 1991. El Parlamento neerlandés se opuso al casamiento y, tras un fallido intento de apelación, Friso tomó una decisión histórica: renunció a sus derechos dinásticos para poder casarse con la mujer que amaba.

Ese acto de amor le permitió conservar su título de príncipe, pero lo excluyó de la línea de sucesión al trono. Años después, tras la tragedia, Mabel transformó ese sacrificio y ese dolor en una historia de fortaleza personal y éxito empresarial que hoy la ubica en la cima de la realeza europea, no por su corona, sino por su patrimonio y su resiliencia.
















