Preocupación por el sobrevuelo de un avión del Reino Unido sobre una base antártica argentina: ¿qué riesgos enfrenta el país?
Existe inquietud por el impacto geopolítico que la presencia de una aeronave militar británica sobre la base San Martín puede tener en cuestiones vinculadas a la soberanía antártica y a las Islas Malvinas, ya que podría debilitar el reclamo argentino y dejar en evidencia limitaciones en el control del espacio aéreo nacional.

El sobrevuelo de un avión militar A400M de la Real Fuerza Aérea Británica sobre la base antártica argentina San Martín encendió señales de alerta en Buenos Aires y reavivó viejas tensiones vinculadas a la presencia del Reino Unido en el Atlántico Sur y la Antártida. El episodio genera interrogantes sobre sus implicancias políticas, estratégicas y diplomáticas para la Argentina.
La base San Martín, ubicada en la península antártica, es una de las instalaciones científicas permanentes que el país mantiene en el continente blanco desde mediados del siglo XX. En el marco del Tratado Antártico, la Antártida debe ser utilizada exclusivamente con fines pacíficos y científicos, y cualquier actividad militar -aunque sea de carácter logístico- suele ser observada con especial atención por los Estados con intereses en la región.

Desde la óptica argentina, el sobrevuelo de una aeronave militar extranjera, sin una comunicación previa clara, resulta sensible. No solo por la cercanía con una base nacional, sino también por el contexto más amplio: la histórica disputa de soberanía con el Reino Unido por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y la creciente presencia británica en el Atlántico Sur, apoyada en infraestructura militar en las islas.
El avión británico que sobrevoló una base antártica de Argentina
El A400M es un avión de transporte estratégico con capacidades avanzadas, utilizado tanto para misiones logísticas como militares. Su presencia en la zona puede interpretarse como parte de operaciones de abastecimiento hacia territorios bajo control británico o como una demostración de capacidad operativa en un espacio geopolíticamente sensible. Para la Argentina, este tipo de acciones refuerza la percepción de una proyección militar que excede lo estrictamente científico.

En términos diplomáticos, el episodio podría derivar en pedidos formales de explicaciones y en reclamos dentro de los mecanismos del Tratado Antártico. Argentina suele sostener una postura firme en defensa de la desmilitarización del continente y del respeto a las actividades científicas, pilares fundamentales del sistema antártico internacional.
Es que, si bien el riesgo no es inmediato en términos de seguridad, sí lo es desde una perspectiva estratégica. Este tipo de acciones puede consolidar presencias externas, sentar precedentes y tensionar un equilibrio delicado en una región clave para el futuro geopolítico y ambiental del país.
Creciente tensión en las Islas Malvinas
El reciente vuelo del A400M se produce en un escenario de renovada tensión en torno a las Islas Malvinas. Días atrás, la Cancillería argentina manifestó su “más enérgico rechazo” a la anunciada Decisión Final de Inversión de las compañías Rockhopper Exploration, de origen británico, y Navitas Petroleum, de capital israelí, destinada a avanzar con la explotación del yacimiento Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte.

Desde Buenos Aires sostienen que se trata de una iniciativa unilateral e ilegítima desarrollada en un área marítima sujeta a una disputa de soberanía, y advierten que el proyecto petrolero offshore contraviene lo establecido por las resoluciones 2065 (XX) y 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En ese sentido, la Cancillería remarcó que toda persona física o jurídica que participe, de manera directa o indirecta, en el emprendimiento podrá quedar alcanzada por medidas administrativas, legales y judiciales, tanto en el ámbito nacional como en instancias internacionales.
Este episodio se suma a una serie de hechos recientes que profundizan la preocupación argentina. El pasado 10 de diciembre, uno de los cuatro cazabombarderos Typhoon de la RAF desplegados en la base de Monte Agradable realizó un vuelo con el transpondedor encendido en el límite del alcance del radar móvil de Río Grande, dentro de aguas correspondientes a la Zona Económica Exclusiva Argentina, un movimiento que volvió a encender las alertas en el plano diplomático y militar.
Aviones británicos en Sudamérica, una constante
La presencia de aeronaves A400M en la región no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de maniobras recientes de la Real Fuerza Aérea Británica en las Malvinas, incluyendo el mayor lanzamiento de carga aérea de los últimos años durante el ejercicio “Cabo Kukri III”, que contó con la participación del Regimiento de Fusileros Gurkhas. Este tipo de operaciones combina entrenamiento táctico y refuerzo logístico, consolidando la infraestructura militar británica en el archipiélago.
Desde su base en las islas, el Reino Unido despliega un sistema de defensa que combina cazas Eurofighter Typhoon, patrulleros navales como el HMS Forth, defensas antiaéreas y tropas rotativas.










