Donald Trump, presidente de EE.UU.
Donald Trump, presidente de EE.UU. Foto: REUTERS

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, insiste en su ofensiva para terminar con el bloqueo del estrecho de Ormuz, que permanece intransitable debido a que la Guardia Revolucionaria de Irán impide el paso de barcos petroleros por allí.

Mientras Irán ejecuta una guerra de desgaste en la región, Estados Unidos e Israel se alistan para nuevos ataques en la región de Medio Oriente.

Washington prepara una flota que proteja a los cargueros de combustible que navegan de forma habitual las aguas de la región en disputa.

En ese contexto, Trump se dirigió a otras potencias del mundo, entre ellas China, Francia, Japón y el Reino Unido, para instarlas a que envíen navíos de defensa a fin de recuperar el flujo de dotación de petróleo proveniente del golfo Pérsico.

Pero ante un silencio gigantesco por parte de los socios estratégicos de EE.UU., Trump fue elocuente a la hora de definir la situación: “Si no hay respuesta o si la respuesta es negativa, creo que será muy malo para el futuro de la OTAN”.

Pero un dato no menor empieza a ser determinante en este juego de estrategias para que no se vea afectado el factor económico: Irán mantiene abierto el paso a las embarcaciones con bandera de China en el estrecho Ormuz, una decisión que alejaría a Pekín de la intención de participar en la embestida bélica.

Según Trump, no hay tregua con Irán

El propio mandatario republicano aseguró que hasta el momento no ve las condiciones óptimas para avanzar en una tregua con Irán.

“Las condiciones no son lo suficientemente buenas”, dijo cuando fue consultado sobre esta posibilidad de negociar un cese de las hostilidades con Teherán.

En ese sentido, el posible despliegue de marines estadounidenses en la región podría acrecentar aún más las hostilidades.

El Pentágono ya ordenó trasladar hacia Medio Oriente a la Unidad Expedicionaria de Marines número 31, que se encuentra a bordo del buque de asalto anfibio USS Tripoli y estaba desplegada en Japón.

Despliegue de marines en el golfo Pérsico. Foto: Freepik

La unidad cuenta con unos 2.200 infantes de marina, vehículos blindados, artillería, aviones de ataque F-35B, helicópteros MV-22 Osprey y un importante sistema logístico y de inteligencia. Además, está acompañada por los buques anfibios USS New Orleans y USS San Diego, junto con unos 2.800 efectivos adicionales de la Armada.

Sin embargo, esta fuerza no reemplaza el despliegue naval necesario para escoltar de forma permanente a los petroleros que atraviesan el estrecho. Según estimaciones militares, harían falta al menos dos buques de guerra por cada petrolero, o cerca de una docena para proteger convoyes de entre cinco y 10 embarcaciones.