El casamiento de Máxima Zorreguieta y Guillermo Alejandro.
El casamiento de Máxima Zorreguieta y Guillermo Alejandro. Foto: Reuters / Jerry Lampen.

La serie Máxima de HBO Max ya tiene su fecha de estreno en la plataforma. La segunda temporada de la ficción, que narra la historia de Máxima Zorreguieta, protagonizada por Delfina Chaves, desembarca en el streaming el 19 de marzo para mostrar el detrás del casamiento que unió a los actuales reyes de Países Bajos.

Y es que el 2 de febrero de 2002 quedó grabado como una fecha clave en la historia de la monarquía europea. Ese día, Máxima y Guillermo Alejandro sellaron su unión en una boda que trascendió fronteras, no solo por su magnitud, sino también por la carga simbólica y política que la rodeó.

El casamiento de Máxima Zorreguieta y Guillermo Alejandro. Foto: Pinterest.

La ceremonia tuvo lugar en la Nieuwe Kerk, en pleno corazón de Ámsterdam, y convocó a unas 140.000 personas en las calles. A eso se sumó una audiencia televisiva global estimada en cientos de millones de espectadores, lo que convirtió al evento en uno de los más vistos de su tiempo.

Una boda con sello argentino

Uno de los aspectos más recordados del casamiento fue la impronta argentina que aportó Máxima. La entonces novia eligió ingresar al templo al ritmo de “Adiós Nonino”, una pieza emblemática de Ástor Piazzolla, interpretada en vivo por un bandoneonista.

El gesto fue mucho más que un guiño cultural. La música funcionó como un homenaje íntimo a su padre, Jorge Zorreguieta, quien no pudo estar presente en la ceremonia. La emoción fue evidente: las cámaras captaron el momento en que Máxima se quebró al escuchar el tango, en una de las imágenes más recordadas del evento.

El vestido de Máxima y los símbolos de la realeza

Para su gran día, Máxima lució un diseño del reconocido modisto Valentino Garavani. El vestido, de líneas clásicas y elegantes, se destacaba por su cola de cinco metros y un velo con delicados detalles florales.

El look se completó con una histórica tiara de perlas y diamantes perteneciente a la reina Beatriz de los Países Bajos, quien la había utilizado en su propia boda, reforzando así la continuidad simbólica de la monarquía.

La polémica detrás del casamiento de Máxima y Guillermo Alejandro

Más allá del glamour, la boda estuvo atravesada por una fuerte controversia. Antes de aprobar la relación, la reina Beatriz ordenó investigar a la joven argentina, con la excusa de un contexto marcado por diferencias culturales y políticas.

El foco se centró en el pasado de su padre, quien había formado parte de la última dictadura militar argentina. Aunque finalmente la monarca dio su consentimiento para el matrimonio, se tomó una decisión que marcaría la ceremonia: Jorge Zorreguieta no asistiría al casamiento de su hija.

Jorge Zorreguieta, padre de Máxima. Foto: Archivo.

“Es un hombre bueno que actuó en el Gobierno equivocado”, expresó Máxima en aquel entonces. “Como hija, me parece terrible que él no esté allí, pero así son las cosas, y entiendo los sentimientos de los holandeses al respecto”, declaró antes de la boda.

A más de dos décadas de aquel evento, la boda de Máxima y Guillermo Alejandro sigue siendo recordada como una de las más impactantes del siglo XXI. No solo por su despliegue y alcance global, sino por haber combinado elementos poco habituales en este tipo de ceremonias: tensión política, identidad cultural y una carga emocional que trascendió lo protocolar en quienes hoy son los reyes de los Países Bajos.