Vladímir Putin, presidente de Rusia.
Vladímir Putin, presidente de Rusia. Foto: via REUTERS

Una nueva disposición del Ministerio de Salud de Rusia está generando un intenso debate internacional. Según las actualizaciones oficiales del cuestionario de salud reproductiva, toda mujer que declare no querer tener hijos será derivada a un psicólogo clínico, una recomendación que no se aplica a los hombres. La medida forma parte de un intento del gobierno de Vladimir Putin por revertir la caída histórica de la natalidad en el país.

¿Qué cambió en el sistema de salud reproductiva?

Rusia actualizó el procedimiento anual de detección de salud reproductiva, un examen voluntario que incluye cuestionarios diferenciados para hombres y mujeres.

  • Las mujeres deben responder 61 preguntas, varias centradas en la maternidad.
  • Los hombres responden 26 preguntas, también sobre reproducción, pero sin derivaciones psicológicas obligatorias.

El punto más controvertido aparece en la pregunta final del formulario femenino: “¿Cuántos hijos le gustaría tener, incluyendo los que ya nacieron?”

Si la respuesta es “ninguno”, el protocolo recomienda automáticamente una consulta con un psicólogo para “comprender los motivos” y “fomentar una actitud positiva hacia la maternidad”.

En el caso de los hombres, la pregunta equivalente está redactada de manera distinta: se consulta cuántos hijos desearían “dadas sus circunstancias actuales”, pero sin sugerir intervención psicológica alguna, incluso si declaran no querer hijos.

Rusia, el país más extenso del mundo. Foto: Unsplash

Justificaciones oficiales: “No es coerción”

Serguéi Leónov, jefe del Comité de Salud de la Duma Estatal, defendió la actualización asegurando que no debe interpretarse como una presión estatal, sino como una forma de “ayudar” a las mujeres a explorar los motivos de su decisión. También afirmó que los psicólogos podrían asistirlas ante posibles dificultades personales o relacionales.

Sin embargo, organizaciones y ciudadanos dentro y fuera del país ven la medida como un nuevo avance del gobierno ruso sobre la autonomía de las mujeres, en un contexto de fuerte control estatal sobre temas reproductivos.

La crisis demográfica detrás de la medida

La política surge en medio de un deterioro profundo de la natalidad rusa.

  • Rusia registra alrededor de 1,4 hijos por mujer, muy por debajo del 2,1 necesario para mantener la población estable.
  • Medios rusos y organismos oficiales han advertido que, de continuar esta tendencia, el país enfrentará una “crisis existencial” en las próximas décadas.

El Kremlin lleva años implementando políticas pronatalistas:

  • endurecimiento de leyes sobre aborto,
  • beneficios económicos para familias numerosas,
  • campañas públicas en favor de la maternidad,
  • presión a clínicas para limitar servicios de interrupción voluntaria del embarazo.

La nueva recomendación psicológica es vista por analistas como un paso más profundo hacia el control estatal de las decisiones reproductivas, particularmente enfocado en las mujeres.

Doble estándar: ¿por qué solo ellas?

El sesgo de género es uno de los puntos más criticados.Mientras las mujeres son derivadas automáticamente al psicólogo si no desean ser madres, los hombres no reciben ningún tipo de recomendación similar. Esto refuerza la idea de que la responsabilidad natalista recae casi exclusivamente sobre ellas, reproduciendo un enfoque desigual sobre la salud reproductiva.

Reacción internacional y preocupación social

La medida rápidamente escaló a titulares globales. Expertos la consideran parte de una estrategia biopolítica más amplia, donde el Estado interviene en decisiones privadas justificándose en la “seguridad demográfica”. A nivel social, muchas mujeres rusas denunciaron que la política patologiza la elección de no tener hijos, presentándola como un problema psicológico que debe ser corregido.

¿Qué puede pasar ahora?

Aunque la asistente psicológica no es obligatoria, especialistas creen que la recomendación podría convertirse en presión social o institucional, especialmente en regiones donde el control estatal es más fuerte.Además, aún no existen cifras oficiales de cuántas mujeres podrían ser derivadas ni cómo se implementará el criterio en hospitales y centros médicos.