Irán y su situación ventajosa con el estrecho de Ormuz que explicaría parte del conflicto en Medio Oriente
El estrecho de Ormuz sigue siendo el epicentro del conflicto que tiene como protagonistas a Irán, Estados Unidos e Israel, y se mantiene bloqueado desde hace casi un mes, haciendo que los mercados mundiales estén en vilo por el devenir de los acontecimientos.
El estrecho de Ormuz continúa siendo el foco de atención en la guerra de Medio Oriente y permanece bloqueado desde hace casi un mes, lo que genera una tensión muy fuerte entre las partes beligerantes, encabezadas por Irán por un lado y Estados Unidos e Israel por el otro. La situación lleva a que los mercados mundiales se vean afectados porque por este estrecho marítimo pasa el 20% del petróleo mundial, además de comercializarse un porcentaje similar de gas natural licuado.

¿La guerra no convencional de Irán le daría la ventaja?
Es sabido que la República Islámica de Irán, con los ayatolás a la cabeza y la Guardia Revolucionaria como expresión de fuerza, no le puede hacer frente en el campo de batalla “mano a mano” al ejército más poderoso del mundo, es decir, al estadounidense.

Por eso, la estrategia de Irán pasa por enfrentar de manera no convencional a Estados Unidos, con ataques que a veces se distancian del enfrentamiento directo, la activación de grupos guerrilleros/terroristas afines al régimen teocrático (los hutíes de Yemen, Hezbollah en el Líbano), los bombardeos a fuentes de energía que EE.UU. tiene en Medio Oriente y el bloqueo del paso del petróleo, con el claro ejemplo del estrecho de Ormuz.

Le geografía: ¿aliada de Irán y desventajosa para EE.UU.?
La geografía en este caso -y conocer el terreno- muchas veces juegan a favor de Irán, lo que puede llegar a entorpecer las pretensiones de EE.UU. y de Israel. Asimismo, para Irán se vuelve lucrativo mantener el control del estrecho de Ormuz, dado que cobra tasas por el paso seguro de ciertas embarcaciones.

Lo particular de su geografía, que puede diferenciarlo incluso de otros estrechos que hay en diferentes latitudes, como el canal de Panamá, el de Suez, el estrecho del Bósforo o el Bab al-Mandab, para nombrar solo algunos de ellos, es que apenas tiene un ancho de 33 kilómetros (en su parte más angosta) y que justamente en esa zona, lo navegable se traduce en solo tres o cuatro kilómetros debido a la profundidad de las aguas y las demandas un barco petrolero para transitarlas.
Lo complejo de la situación también pasa por el hecho de que no hay camino alternativo por mar para trasladar el crudo desde el Golfo Pérsico. La consecuencia directa de esta realidad hace que la capacidad de maniobra de una embarcación sea nula, lo que las vuelve un blanco fácil si Irán quisiese atacarlas. En definitiva, la situación geográfica le da una ventaja directa al país persa y una vulnerabilidad absoluta a cualquier barco que navegue el estrecho de Ormuz.

Aunque quizá la tensión haya bajado en los últimos días a raíz de las declaraciones de Teherán, que permiten el paso de barcos no hostiles por las aguas de Ormuz, la tensión se mantiene evidente y el mundo mira con cautela este pequeño pasaje de agua, que se vuelve el foco del conflicto en Medio Oriente.
















