A más de 2.000 metros de altura: la reserva natural que protege a uno de los mayores tesoros de la argentina

Ubicado en la provincia de Córdoba y a lo alto del cielo, la ciencia, la conservación y las alianzas estratégicas se unen para resguardar el agua y brindar paseos increíbles.

Valle de los Lisos
Valle de los Lisos Foto: https://www.valledeloslisos.com/

En las Sierras Grandes de Córdoba, a más de 2000 metros de altura, se encuentra uno de los paisajes más hermosos del país, con la naturaleza más impactante, pero poco conocido por los turistas. Estamos hablando del Valle de los Lisos, un verdadero edén totalmente resguardado por la ciencia.

Ubicado dentro del macizo Los Gigantes, en el Valle de Punilla, este enclave combina belleza escénica, historia, biodiversidad y un valor estratégico clave para el futuro ambiental de la región: el agua. La Reserva Hídrica Los Gigantes, que abarca unas 84.000 hectáreas (en su mayoría de dominio privado, según datos del Ministerio de Ambiente provincial) se convirtió en los últimos años en un punto de creciente interés turístico.

Valle de los Lisos Foto: https://www.valledeloslisos.com/

Sin embargo, aunque la cantidad de turistas en los últimos tiempos incrementó gracias a su popularidad, su verdadero valor va mucho más allá de los cerros y su apariencia majestuosa, sino que allí se puede observar a la naturaleza en todo su esplendor, respirando aire fresco, silencio de montaña y aguas cristalinas.

Valle de los Lisos: un lugar que atrae a quienes aman la montaña

A unos 32 kilómetros de la ciudad de Tanti, el Valle de los Lisos es una parada obligada para los fanáticos del trekking y las actividades al aire libre. Su nombre proviene de las formaciones rocosas suavizadas por millones de años de erosión, que conviven con praderas, quebradas y un silencio absoluto potenciado por la ausencia total de señal móvil.

Valle de los Lisos Foto: https://www.valledeloslisos.com/

El lugar guarda además una casa construida en 1886, curiosas formaciones naturales y una atmósfera de tranquilidad que atrae a visitantes de distintas partes del mundo. Pero más allá del turismo, Valle de los Lisos busca proteger el recurso natural más valioso del mundo: el agua, ya que desde esas alturas nacen y se alimentas cuencas claves que generan el abastecimiento para los cordobeses y que, además, sostiene a toda la fauna y la flora autóctona del lugar.

De hecho, la preservación de este ecosistema se volvió tan prioritaria que los científicos han hecho esfuerzos enormes por su preservación, golpeada por el cambio climático, los ciclos cambiantes de lluvia y las sequías.

El punto de partida de este trabajo fue una investigación del biólogo Daniel Renison, del CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba. Sus estudios demostraron que los ecosistemas serranos degradados pueden recuperarse si los esfuerzos de restauración se sostienen en el tiempo. Cuando la naturaleza se regenera, el agua vuelve a fluir. Y una de las especies clave en ese proceso es el tabaquillo.

Se trata de una especie vegetal que crece en las zonas altas de los cerros y que cumple la gran misión de la regulación hídrica. De esa forma, funciona como una “esponja natural”, absorbiendo la humedad del ambiente, el agua de la lluvia y del rocío para favorecer su infiltración en los acuíferos.

Valle de los Lisos Foto: https://www.valledeloslisos.com/

Gracias a esta capacidad, se reduce el escurrimiento superficial, se evita la erosión del suelo y se garantiza la disponibilidad de agua incluso durante los meses más secos, como junio y julio. Proteger y reforestar con tabaquillos no solo conserva el paisaje, sino que asegura el futuro hídrico de la región.

Más allá de ser un punto turístico interesante para la educación ambiental, el Valle de los Lisos se consolida así como una reliquia natural que combina belleza, ciencia y compromiso ambiental. Un tesoro silencioso que hoy más que nunca necesita ser cuidado.