Invasión de barigüí, las mosquitas negras que “muerden”: qué son y cómo erradicarlas del hogar estos insectos que proliferan en verano
Es mucho más resistente a los repelentes químicos habituales, lo que complica los cuidados.

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, los jejenes, mosquitas negras o barigüí se hacen presentes en distintas regiones del país. En redes sociales y en la calle abundan los comentarios sobre una verdadera invasión de este insecto que, si bien no transmite enfermedades, deja dolorosas picaduras en la piel.
Según el Conicet, se trata de un insecto volador hematófago, es decir, que se alimenta de sangre. Su picadura produce un corte doloroso y fácil de infectar con el rascado. Aunque su comportamiento recuerda al de los mosquitos, el barigüí es mucho más resistente a los repelentes químicos habituales, lo que complica los cuidados.
Origen y expansión en Buenos Aires
La llegada del barigüí a la provincia de Buenos Aires se remonta a los años 2000, cuando colonizó la cuenca del Río Salado, que se extiende por casi 700 kilómetros y atraviesa más de 15 municipios.
Su expansión desde el norte argentino estuvo vinculada a sucesivas inundaciones que favorecieron su dispersión.
Diferencias con los mosquitos
A diferencia de los mosquitos, el barigüí no puede ser repelido con los productos comunes. Este detalle lo convierte en un desafío mayor para quienes buscan protegerse durante el verano.

Qué hacer ante la picadura de una mosquita negra
Las recomendaciones básicas para aliviar los efectos de una picadura de jején o barigüí son:
- Lavar la zona con agua y jabón.
- Aplicar frío con hielo envuelto en una tela para reducir inflamación y picazón.
- Evitar rascarse, ya que la piel lastimada puede infectarse y dejar ronchas por semanas.
- Usar cremas tópicas (Dermaglós, Adermicina, Hipoglós, entre otras) para aliviar la irritación.

Otros insectos comunes del verano argentino
El calor, la humedad y las lluvias recientes favorecen la aparición de múltiples insectos que buscan alimento y refugio:
Insectos urbanos y domésticos
- Mosquitos (zancudos): vectores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
- Moscas: tábanos que pican, moscas domésticas y verdes atraídas por materia orgánica.
- Cucarachas: salen de sus refugios por calor y humedad en busca de comida y agua.
- Hormigas: incrementan su actividad en busca de alimento.
- Arañas: proliferan en ambientes cálidos y húmedos, refugiándose en hogares.
Insectos rurales y acuáticos
- Grillos y tucuras: frecuentes en ambientes naturales y rurales.
- Belostoma (chinche de agua): grandes y voladores, atraídos por la luz nocturna; pueden picar si se sienten amenazados, pero ayudan a controlar larvas de mosquitos.
Plagas agrícolas
- Bicho moro (Tenebrio): escarabajo que puede convertirse en plaga para cultivos orgánicos.
Factores que favorecen su proliferación
- Calor y humedad: estimulan la eclosión de huevos y la actividad general de insectos.
- Lluvias recientes: tras sequías, provocan la aparición masiva de mosquitos y chinches acuáticas.
- Atracción por la luz: muchos insectos voladores se acercan a las casas durante la noche.
El verano argentino trae consigo una mayor presencia de insectos, entre ellos el barigüí, cuya resistencia a los repelentes lo convierte en un desafío particular.
Con medidas simples de cuidado y prevención, es posible reducir las molestias y evitar complicaciones en la piel, mientras se refuerza la conciencia sobre la importancia de la higiene y el control ambiental en épocas de calor y humedad.



















