Energía en el desierto marroquí.
Energía en el desierto marroquí. Foto: Imagen generada por IA por Canal 26

Cerca de la ciudad marroquí de Ouarzazate, a 200 km al sureste de Marrakech, se está construyendo una de las mayores centrales de energía solar del mundo. Esta central se llama Noor, “luz” en árabe, y se sitúa en una meseta elevada rodeada por las montañas del Atlas.

La ciudad titulada “puerta al desierto”, al borde del Sahara, alberga los estudios Atlas Film Studios, donde se ha filmado “La Momia”, “Gladiador” y “Juego de Tronos”.

Desierto marroquí Foto: Xinhua/SEPCO III/picture alliance

Cómo es el proyecto

Noor utiliza energía solar concentrada en lugar de los famosos paneles fotovoltaicos negros. La energía se genera en un campo de dos millones de espejos gigantes que reflejan los rayos del sol en un receptor central situado en la cima de una torre de 247 metros de altura.

De este modo, la luz solar concentrada funde las sales a 600°C, calientan agua y producen un vapor que hace girar turbinas de generación eléctrica, aún cuando ya se ha ido el sol.

Desierto Foto: Freepik

Paradoja energética del proyecto

La ciudad de Ouarzazate sigue teniendo el problema de precios altos de electricidad ya que la mayoría de los hogares no dependen de la energía solar, si no del gas butano. La energía limpia no ha llegado a la comunidad local.

En este sentido, la fuerte dependencia del país de los combustibles fósiles y especialmente de la generación de energía a partir de carbón han retrasado su transición energética sostiene Intissar Fakir, investigadora principal y directora fundadora del programa del Norte de África y el Sahel en el Middle East Institute de Washington D.C.

“Solo la electricidad generada por combustibles fósiles contribuye con aproximadamente el 48 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía del país”, agrega.

Los marroquíes, cuyo ingreso promedio ronda los 550 dólares, destinan cerca de 110 dólares (94 €) al gasto en electricidad. Se trata de un país de clima cálido y árido, donde el uso de aire acondicionado y ventiladores es habitual. Durante el verano, en Ouarzazate las temperaturas suelen superar los 40 °C, y desde la década de 1970 casi se ha duplicado la cantidad de días y noches calurosos en la región.

Paneles solares. Foto: Unsplash
Paneles solares. Foto: Unsplash

“Incluso para estándares globales, el plan de transición de Marruecos es bastante ambicioso”, afirma el experto marroquí en política energética. Para 2030, el país proyecta que el 52% de su electricidad provenga de fuentes renovables, con la meta de alcanzar el 70% en 2050 y eliminar el uso de carbón a partir de 2040. Dado que Marruecos cuenta con abundante radiación solar y vientos costeros, el contexto resulta favorable para este objetivo.

La planta solar Noor podría convertirse en un símbolo del avance del país hacia las energías limpias, aunque es solo uno de cerca de veinte grandes proyectos solares, eólicos e hidroeléctricos ya finalizados. A estos se suman varias decenas más en desarrollo, aunque todavía queda un largo camino por recorrer.

“Marruecos aún debe fortalecer su infraestructura de red para integrar una mayor proporción de energías renovables en el consumo cotidiano”, señala Fakir. Esto implica también invertir en sistemas de almacenamiento energético. Según explica, será necesaria una mayor inversión si el país pretende cumplir su objetivo de exportar energía limpia, especialmente hacia Europa.

“Aunque los paneles solares y los aerogeneradores se abaraten, construir sistemas de energía limpia a gran escala como Noor sigue requiriendo una inversión inicial seria para los países de bajos ingresos”, finalizó.