El lugar donde se allanó
El lugar donde se allanó Foto: Google View

La muerte de un joven anestesista destapó una investigación judicial que sacude al sistema de salud argentino y expone un circuito clandestino de medicamentos de uso hospitalario. En las últimas horas, la Justicia avanzó con allanamientos en los domicilios de dos médicos imputados por el presunto robo y distribución de anestésicos, y el resultado de los operativos encendió aún más las alarmas.

Tubos de anestesia, jeringas, dispositivos médicos y equipos electrónicos fueron secuestrados en los procedimientos realizados por orden judicial. Los elementos encontrados refuerzan la hipótesis de un desvío sistemático de fármacos altamente controlados, que habrían salido de un hospital privado de la Ciudad de Buenos Aires para terminar en ámbitos ajenos a la práctica clínica.

Qué se encontró en las viviendas allanadas

Durante los operativos, personal policial incautó cajas con anestésicos inyectables, jeringas descartables, ampollas, insumos médicos y documentación de interés para la causa. Además, se secuestraron teléfonos celulares y computadoras, que ahora serán peritados para reconstruir comunicaciones, movimientos y posibles vínculos con terceros.

Según fuentes judiciales, el hallazgo no solo confirma la posesión irregular de insumos hospitalarios, sino que también apunta a una logística organizada que habría permitido la circulación de sustancias como propofol y fentanilo, drogas que solo pueden utilizarse bajo estrictos protocolos médicos.

La muerte que destapó el caso

La investigación se originó tras el fallecimiento de Alejandro Salazar, un anestesiólogo de 31 años, encontrado sin vida en su vivienda en febrero. La autopsia determinó que murió como consecuencia de una sobredosis de anestésicos intravenosos, lo que inmediatamente activó una pesquisa para determinar el origen de los medicamentos.

En el lugar se encontraron restos de fármacos y una bomba de infusión, elementos que no suelen estar fuera del ámbito hospitalario. Las pericias condujeron a rastrear el origen de las drogas hasta un reconocido hospital porteño, donde trabajaban los profesionales ahora imputados.

Quiénes son los médicos acusados

Los imputados son Hernán Boveri y Delfina Lanusse, ambos médicos vinculados al área de anestesia. De acuerdo con la investigación, habrían participado en el robo y posterior distribución de medicamentos anestésicos, vulnerando los sistemas de control interno del establecimiento.

Actualmente, ninguno de los dos trabaja en esa institución, que inició un sumario administrativo interno y presentó una denuncia penal al detectar irregularidades en el stock de farmacia.

Allanamientos Foto: Gentileza TN

Las peligrosas “Propo Fest” bajo la lupa

Uno de los ejes centrales de la causa es la presunta vinculación de estos medicamentos con fiestas privadas conocidas como “Propo Fest”, encuentros clandestinos en los que se consumen anestésicos fuera de todo control médico.

Especialistas advierten que el uso recreativo de estas sustancias representa un riesgo extremo para la salud, ya que pueden provocar paro respiratorio, pérdida de conciencia y muerte súbita, incluso en personas jóvenes y sin patologías previas.

La reacción del sistema de salud

Desde la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires emitieron un comunicado en el que señalaron que el consumo problemático de sustancias atraviesa a toda la sociedad y resaltaron la importancia de la prevención y detección temprana durante la formación profesional.

También aclararon que los hechos investigados habrían ocurrido en un ámbito privado y reafirmaron su compromiso con estándares éticos y académicos en la práctica médica.

Hospital Italiano Foto: Web Hospital Italiano

Una causa que puede ir más allá

La Justicia ahora busca determinar si existió una red más amplia de desvío de medicamentos, cómo se vulneraron los sistemas de control y si hay otros profesionales involucrados. Las pericias sobre los dispositivos electrónicos secuestrados serán clave para avanzar en la investigación.

Mientras tanto, el caso reabre el debate sobre la seguridad en la custodia de medicamentos hospitalarios, los controles internos y la necesidad de reforzar los mecanismos para evitar que drogas de uso crítico terminen fuera del sistema de salud.