Propofol y fentanilo: qué son los fármacos robados del Hospital Italiano y cómo causaron la muerte de un médico
Luego de la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, la investigación gira alrededor de los anestésicos de alto riesgo en el centro médico. Qué sucede al mezclar ambos fármacos y porqué puede ser letal.

Una investigación por robo de anestésicos de alto riesgo sacudió al Hospital Italiano, luego de la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, quien fue hallado sin vida el 23 de febrero por una sobredosis de Propofol y Fentanilo. Gracias al encuentro de insumos médicos en su domicilio, se permitió rastrear el origen de las sustancias hasta la institución, lo que derivó en un causa judicial.
Según las primeras pericias, dos profesionales (un médico y una residente) habrían sustraído estos fármacos para utilizarlos en eventos privados, donde se ofrecían “experiencias farmacológicas” de relajación extrema, incluso organizadas a través de grupos de mensajería bajo el nombre de “fiesta del propofol”.

Ante la gravedad del caso, el hospital denunció los faltantes y apartó a los presuntos involucrados, quienes ya no cumplen funciones en la institución. A través de un comunicado, las autoridades informaron que se inició una revisión exhaustiva de los circuitos de control y manejo de drogas críticas. “Se tomaron todas las medidas necesarias para analizar lo sucedido y generar procedimientos que permitan prevenir situaciones similares a futuro”, señalaron.
En paralelo, la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires se puso a disposición del Juzgado Nacional Criminal y Correccional N°16, en el marco de una causa que encendió las alarmas sobre el posible desvío de anestésicos hacia circuitos ilegales.

Qué son el propofol y el fentanilo: dos fármacos de alto riesgo que pueden ser letales
El propofol y el fentanilo son medicamentos exclusivamente de uso hospitalario, fundamentales en anestesia y terapia intensiva, pero con un alto nivel de riesgo fuera de un entorno controlado.
El propofol es un anestésico intravenoso que deprime el sistema nervioso central. Se utiliza para inducir y mantener la anestesia general, ya que provoca somnolencia profunda o pérdida de conciencia en pocos segundos. Su efecto es rápido, pero también puede reducir la presión arterial y la respiración.
El fentanilo, en tanto, es un opioide sintético extremadamente potente, utilizado para tratar dolores intensos, especialmente durante las cirugías. Actúa sobre los receptores del dolor en el cerebro, generando analgesia, relajación e incluso euforia, pero también disminuye la frecuencia respiratoria.

En la práctica médica, los dos fármacos suelen administrarse en conjunto, ya que el propofol induce al sueño, mientras que el fentanilo elimina el dolor. Sin embargo, su combinación potencia los efectos depresores sobre el sistema respiratorio.
Por eso, su uso está estrictamente limitado a entornos médicos con monitoreo constante. Fuera de ese contexto, pueden provocar depresión respiratoria, pérdida de conciencia profunda, baja de presión arterial y, en casos extremos, la muerte. Por este motivo, una de las principales hipótesis es la sobredosis, ya que se trata de medicamentos críticos que fueron suministrados fuera de control.
Cómo avanza la investigación
La Justicia intenta reconstruir varios aspectos clave:
- Cómo accedía el anestesista a los medicamentos
- Si existieron robos sistemáticos de fármacos
- Quiénes participaron de los encuentros investigados
- Si hubo responsabilidades institucionales o fallas de control
Además, no se descarta que surjan nuevas imputaciones a medida que se analicen dispositivos electrónicos, movimientos de stock sanitario y declaraciones testimoniales.

















