Conmoción por el uso ilegal de anestésicos: una médica admitió haber consumido propofol y señaló a un colega como instigador
La causa por el robo de medicamentos sensibles sumó una declaración que complica a los imputados y vuelve a sacudir al sistema de salud.

El escándalo por el presunto uso recreativo de medicamentos anestésicos robados de hospitales sigue profundizándose y suma revelaciones que generan un fuerte impacto en el sistema de salud argentino. En el centro de la causa aparece el testimonio de una médica residente que reconoció haber consumido propofol, un anestésico de uso exclusivo en ámbitos médicos, y afirmó que fue inducida por un anestesista a drogarse en encuentros que no tenían ningún tipo de control clínico.
La investigación, que se originó tras la detección de un faltante de fármacos en el Hospital Italiano de Buenos Aires, no solo busca determinar responsabilidades penales, sino también esclarecer cómo medicamentos críticos lograron salir del circuito hospitalario para ser utilizados en contextos ajenos a la práctica médica.
Una declaración que cambió el rumbo del caso
La residente, que enfrenta una imputación en la causa, declaró ante autoridades profesionales y judiciales que atravesaba problemas de consumo desde hacía al menos dos años. Según su versión, fue un anestesista con mayor jerarquía quien la incentivó en reiteradas oportunidades a utilizar propofol, indicándole cómo se administraba y minimizando los riesgos.
El anestesista señalado también está imputado y admitió haber participado en situaciones de consumo, aunque sostuvo que ocurrieron con consentimiento. La Justicia ahora intenta establecer si existió una relación de poder que haya facilitado o potenciado estas conductas, un aspecto clave para definir las responsabilidades penales.

Qué es el propofol y por qué alarma a los especialistas
El propofol es un anestésico intravenoso que se utiliza en quirófanos y procedimientos de alta complejidad para inducir el sueño profundo. No se vende en farmacias y su administración requiere monitoreo constante, ya que una dosis mal calculada puede provocar apnea, paro cardiorrespiratorio o la muerte.
Especialistas consultados remarcan que su uso fuera del ámbito hospitalario es extremadamente peligroso. A diferencia de otras sustancias, el rango entre una dosis efectiva y una dosis letal es mínimo, lo que explica por qué los casos de consumo recreativo suelen terminar en cuadros graves o fatales.
Reuniones privadas y drogas robadas: el eje de la investigación
La causa judicial investiga la existencia de reuniones privadas en las que se habrían utilizado anestésicos sustraídos del hospital. Estas prácticas, que comenzaron a circular bajo distintos nombres en los ámbitos médicos, están siendo analizadas como parte del expediente, aunque no todas las versiones están aún incorporadas formalmente.
La primera gran alerta surgió tras la muerte de un anestesista joven, hallado sin vida en su domicilio con rastros de consumo de propofol y otros insumos médicos. Al rastrear la procedencia de los frascos, se comprobó que pertenecían al Hospital Italiano, lo que derivó en denuncias penales, allanamientos y apartamientos preventivos.

La reacción institucional y los controles bajo la lupa
Desde el hospital involucrado confirmaron el faltante de medicamentos y aseguraron haber reforzado los protocolos de trazabilidad y control interno. Además, se pusieron a disposición de la Justicia para colaborar con la investigación y evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
En paralelo, entidades profesionales del ámbito de la anestesiología tomaron intervención, recibieron testimonios y activaron mecanismos de asistencia para los involucrados, al tiempo que avanzaron con presentaciones judiciales para esclarecer los hechos.
Un caso que expone un problema más profundo
Más allá del impacto mediático, el escándalo abrió un debate incómodo dentro del sistema de salud: el estrés extremo de las residencias médicas, el acceso a sustancias de alto riesgo y la falta de detección temprana de consumos problemáticos entre profesionales altamente calificados.
La investigación continúa y no se descarta que surjan nuevos imputados o líneas de análisis, mientras la causa se convierte en un llamado de atención urgente sobre los límites éticos y los controles en uno de los ámbitos más sensibles: el de la medicina y el cuidado de la vida.

















