Recorte en Defensa: el Gobierno quitó $49.000 millones destinados a las Fuerzas Armadas
La decisión administrativa 20/2026 redujo partidas clave para reequipamiento y alistamiento operativo de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada.

El Gobierno tomó una decisión ligada a las partidas presupuestarias de las Fuerzas Armadas. Se trata del recorte de casi $49.000 millones del presupuesto de Defensa apenas una semana después de anunciar el Plan ARMA.
La medida quedó oficializada a través de la Decisión Administrativa 20/2026 publicada en el Boletín Oficial y afecta de forma directa a los programas de reequipamiento, alistamiento operativo y adquisiciones estratégicas, que habían sido presentados como parte del relanzamiento militar impulsado por la administración nacional. Este ajuste impacta sobre las tres fuerzas y profundiza una tendencia de deterioro presupuestario. Según especialistas, esta situación ya lleva más de dos décadas.

El detalle de los recortes a las Fuerzas Armadas
La Fuerza Aérea Argentina surge como la más perjudicada porque el Programa 16 de alistamiento operacional perdió $16.500 millones destinados a bienes de uso, equipamiento y herramientas militares. Este recorte se volvió aún más sensible luego de que el país haya adquirido los primeros seis aviones F-16AM/BM de Dinamarca, una incorporación que fue presentada por el Gobierno como uno de los hitos más trascendentales de la modernización militar de los últimos años.
El Ejército Argentino también sufrió un fuerte ajuste. Las partidas destinadas a transporte, comunicaciones y maquinaria de producción militar registraron una caída de $12.622 millones.
También la Armada perdió $15.220 millones en su programa de alistamiento operativo, incluyendo la eliminación de una línea de financiamiento externo por $10.620 millones destinada a la compra de cuatro helicópteros navales livianos AW109M para la Base Naval Puerto Belgrano. Se trataba de uno de los proyectos de adquisición más esperados por la fuerza.
La única excepción dentro de la Jurisdicción 45 fue el área de sanidad militar. El programa de Sanidad Naval recibió un incremento de $4.000 millones destinados a insumos médicos y farmacéuticos. Sin embargo, se trata de una partida orientada a cubrir necesidades sanitarias y no a fortalecer capacidades operativas.

El trasfondo del problema es estructural. Actualmente, el gasto en Defensa representa apenas el 0,28% del PBI, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Además, entre el 75% y el 90% del presupuesto militar se destina al pago de salarios y pensiones, dejando un margen mínimo para mantenimiento, funcionamiento e inversión.
La situación también generó preocupación por el impacto sobre el personal altamente capacitado. Pilotos, comandos y especialistas entrenados en sistemas complejos enfrentan salarios que pierden competitividad frente al sector privado, en un contexto donde la formación militar requiere años de inversión estatal.
El escenario se vuelve todavía más incierto tras la derogación de la obligación de destinar el 0,8% del PBI al reequipamiento militar en el Presupuesto 2026. Con esa eliminación desapareció el único mecanismo legal que garantizaba un piso mínimo de financiamiento para modernización.















