
El presidente Javier Milei encabezó este martes 19 de mayo una nueva presentación pública. El escenario elegido para fundamentar la dirección de las variables macroeconómicas y el empleo es el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), ubicado sobre la avenida Figueroa Alcorta al 3415 en el barrio porteño de Palermo. Allí, el mandatario fue la figura central de la jornada denominada “Argentina 2026: Inserción laboral, visión macro y potencial productivo”.
Esta disertación en el auditorio de Palermo representó la segunda intervención de perfil académico y técnico que ofreció el presidente en las últimas 48 horas luego de haber dictado una prolongada exposición ante estudiantes y docentes en la Universidad de San Andrés. Para la cita de este martes, el formato adoptado fue el de un cónclave de carácter cerrado y especializado, planificado de manera conjunta con las autoridades de la Bolsa de Valores.
Durante su discurso, el jefe de Estado realizó una detallada defensa de las reformas estructurales implementadas desde su llegada a la Casa Rosada en diciembre de 2023 con especial énfasis en el mercado de trabajo y las proyecciones de reactivación para sectores estratégicos. Milei no estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ni por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Los ejes más resonantes del discurso de Milei en el MALBA
Al iniciar su disertación, el presidente apeló a una particular metáfora: planteó qué pasaría “si de repente llega un marciano a la Argentina y el marciano quiere saber cómo está la Argentina” y explicó que podría observar la política desde los hechos concretos y los datos duros: “Para ver qué medidas se está tomando, mira el Boletín Oficial y mira los números”. Según el criterio del mandatario, cuando el potencial observador realiza ese análisis concluye que “esta reconstrucción es maravillosa” y que el país “está en camino de que en 30 años va a ser una de las principales potencias mundiales”.
Inmediatamente después, el jefe de Estado propuso “otro ejercicio” centrado en mirar la televisión y leer los diarios, un ámbito donde denunció que “nunca en la historia se produjo una divergencia muy grande entre lo que dicen los medios y los datos”. Para Milei, este fenómeno posee una causa netamente económica y “se debe llamar abstinencia de pauta desde que decidimos cambiar la Argentina y no transar con el status quo y menos con sus marionetas”.
En el plano estrictamente técnico, el presidente admitió que “a veces puede ser que no se entienda en la forma en que nosotros trabajamos porque trabajamos con el marco analítico convencional”, pero aclaró que si se busca tener una idea sobre la producción, el empleo o el concepto de un programa de estabilización, lo primordial es “definir una política fiscal y claramente la hicimos, que es la política del déficit cero”.

Además, Milei argumentó que dicha premisa “significa que la relación deuda-producto no crece” y como consecuencia natural de una variable no creciente, “el país se convierte en solvente intertemporalmente”. También remarcó que “esto no es un tema trivial” porque su aplicación práctica logrará que “a pesar de la siniestra historia que arrastramos en los últimos 123 años vamos a terminar quebrando esa maldición, crean que voy a hacer todo lo posible para que argentina se convierta en investment grade”.
Al profundizar sobre las herramientas de su plan económico, el presidente ratificó el rumbo de sus medidas y aseguró que “nosotros tenemos una política de apretón monetario y estamos convencidos en seguir en ese camino hasta que no terminemos de derrotar la inflación”, afirmación con la que buscó dar previsibilidad a los mercados al enfatizar que “no vamos a ceder ni un ápice en la lucha contra la inflación”.
El mandatario argumentó que su gobierno todavía se encuentra lidiando “con los rezagos de la política monetaria”, dado que a mediados de 2024, las autoridades económicas pudieron “frenar la emisión de dinero porque habían quedado elementos endógenos funcionando”.

Frente a este diagnóstico de la herencia financiera, el jefe de Estado se mostró contundente con respecto a los próximos pasos de su gestióny manifestó: “Nuestra convicción es seguir apretando la política monetaria hasta derrotar la inflación. Y eso también es un elemento importante porque eso también impacta sobre la tasa de interés”.
Por otra parte, al momento de analizar la coyuntura del mercado de divisas y las restricciones vigentes, Milei brindó una lectura optimista sobre el desarme de las regulaciones y sostuvo que “Argentina va cada vez más hacia un esquema de mayor libertad cambiaria”, una tendencia que fundamentó señalando que desde su asunción sacaron “prácticamente el 95% del cepo”.
Para finalizar este eje de su discurso, el presidente vinculó de forma directa la cotización de la moneda extranjera con la estrategia oficial de acumulación de reservas y concluyó que “si no estuviéramos comprando 8.500 millones de dólares, que es lo que llevamos comprado de dinero, el tipo de cambio hoy estaría en 1.100”. Esta afirmación se dio debido a que el dólar se ubica lejos de las bandas y el Banco Central absorbe una gran cantidad de divisas “Para que eso básicamente no se vaya a precios, los esterilizamos”, dijo.

Por otra parte, al momento de desmenuzar las variables macroeconómicas, el líder de La Libertad Avanza definió a la tasa de interés como el eje central de la discusión y marcó una fuerte distancia con las escuelas tradicionales de pensamiento. “Nosotros no adherimos a esa definición de la tasa de interés como el precio del dinero; para nosotros la tasa de interés existe porque existe el tiempo, no porque existe el dinero”, sostuvo.
Bajo esa premisa de coordinación intertemporal entre ahorro e inversión, Milei defendió el “apretón monetario” implementado por el Banco Central y fue categórico respecto a la inflación al advertir que “no vamos a ceder ni un ápice en la lucha”. Además, reconoció que la velocidad del ordenamiento se vio afectada durante el 2025 por un “ataque feroz de la política contra el equilibrio fiscal, con cuarenta leyes tratando de romper el equilibrio” tras las elecciones legislativas del 26 de octubre.

En materia de desregulación y reformas estructurales, el jefe de Estado ponderó la vigencia de la Ley de Modernización Laboral y los incentivos del RIGI y aclaró que bajo su óptica “la economía va a converger al RIGI y al Super RIGI, porque nuestra intención es seguir bajando impuestos”. Sumado a eso, calificó a los tributos como un “robo” y tildó de “aberraciones” a normativas históricas como las leyes de Alquileres, Góndolas y Abastecimiento.
Según el argumento del presidente, el Estado nacional pesa hoy “menos de 15 puntos del PBI” porque se eliminaron los controles que reprimían la actividad y expuso que al abrir la economía y liberar los rendimientos crecientes de sectores como el petróleo, el gas, la minería y el campo, el país ingresará en una sendas de prosperidad inédita. “Si nosotros logramos sostener este camino, vamos a lograr lo que siempre soñamos: que es hacer Argentina grande nuevamente”, sentenció.















