Pasaje Suizo o Pasaje del Correo.
Pasaje Suizo o Pasaje del Correo. Foto: Instagram @buenosairestourist

En medio de las elegantes calles del barrio porteño de Recoleta, hay un lugar que sorprende por su encanto y su aire de otra época. Se trata del Pasaje Suizo, también conocido como Pasaje del Correo, un pequeño callejón sin salida que invita a viajar al pasado y descubrir una de las joyas menos conocidas de Buenos Aires.

Ubicado en Vicente López 1661, este pasaje fue diseñado en 1922 por el arquitecto italiano Felipe Restano. Desde entonces, conserva gran parte de su estructura original, lo que lo convierte en un verdadero testimonio de la Buenos Aires de comienzos del siglo XX.

Un viaje al pasado porteño

El Pasaje Suizo fue concebido originalmente como un conjunto de 21 viviendas individuales destinadas a familias. Con el paso del tiempo, el espacio se transformó y hoy alberga restaurantes, bares, comercios y propuestas culturales, sin perder la esencia de su diseño original.

Pasaje Suizo o Pasaje del Correo. Foto: Instagram @buenosairestourist

Al atravesar su imponente portón de hierro, los visitantes se encuentran con un pasillo central flanqueado por dos edificios simétricos de color claro. Balcones de estilo francés, faroles antiguos y un clásico buzón rojo completan una postal que remite a un pequeño rincón europeo en plena ciudad.

Su nombre alternativo, Pasaje del Correo, se debe a que allí funcionó una oficina postal, un detalle que suma identidad y refuerza su valor histórico. Con apenas 25 metros de frente y 70 de profundidad, este pasaje logra condensar historia, arquitectura y vida urbana en un solo lugar.

Historia, cultura y buena gastronomía

Lejos del ruido de las grandes avenidas, el Pasaje Suizo se convirtió en un refugio donde lo clásico convive con lo contemporáneo. Hoy es un espacio ideal para pasear con calma, sacar fotos y descubrir propuestas gastronómicas que sorprenden.

Pasaje Suizo o Pasaje del Correo. Foto: Instagram @buenosairestourist

Uno de los imperdibles es Esperanza Ascurra, ubicado al fondo del pasaje. Este bar de tapas españolas es una parada obligada para los amantes del buen comer: tortilla, rabas, gambas al ajillo, croquetas de jamón crudo y sidra tirada forman parte de su carta. Los visitantes no se pueden ir sin probar su torta vasca, que ya es famosa entre quienes lo visitan.

Cuándo visitar el Pasaje del Correo

Si hay un consejo clave, es este: ir al atardecer o por la noche. Cuando se encienden las luces, el pasaje se transforma y el ambiente se vuelve mágico, ideal para una salida tranquila o una cita diferente.

Pasaje Suizo o Pasaje del Correo. Foto: Instagram @buenosairestourist

Discreto, encantador y lleno de historia, el Pasaje Suizo demuestra que Buenos Aires todavía guarda rincones capaces de sorprender incluso a los porteños más curiosos.