Desde Bariloche se puede ir en lancha hasta la isla Huemul.
Desde Bariloche se puede ir en lancha hasta la isla Huemul. Foto: Bariloche Ar

La isla Huemul, en Bariloche, encierra un misterio que quizás pronto los turistas puedan develar. Está ubicada en el lago Nahuel Huapi, en cercanías de la ciudad, y se la declaró reserva de la Municipalidad en 1998 para conservar en su estado natural tanto por las flora existente como por los valores históricos que alberga. Tiene una superficie de 74 hectáreas y bosques de ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis) y coihues (Nothofagus dombey).

La isla está envuelta en una leyenda urbana porque allí se desarrolló un fallido experimento científico denominado Proyecto Huemul, digno de una película de terror o de ciencia ficción. Estaba en manos del austríaco Ronald Richter quien, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, entre 1948 y 1952, manejó los laboratorios secretos que se instalaron en la isla, destinados a desarrollar la fusión nuclear controlada, una posibilidad que en ese momento no se había logrado y que resultaba de gran interés porque implicaría contar con una fuente prácticamente inagotable de energía.

Isla Huemul, en Bariloche, sede de experimentos nucleares durante la presidencia de Perón. Foto: Gentileza revista Weekend

Aprobado el proyecto por el Gobierno Nacional, Richter determinó que las condiciones que ofrecía la isla Huemul eran las más adecuadas dentro del territorio nacional: estaba aislada y sin habitar por humanos. En realidad lo que quería era un lugar con agua para refrigerar los instrumentos, sin polvo que pudiera dañarlos y apartado de los curiosos.

Allí construyó laboratorios y un reactor para fusionar isótopos de hidrógeno, pero sus anuncios de éxito resultaron falsos, considerándolo un fraude técnico y científico.

Qué pasó con el Proyecto Huemul

En su momento Richter había vendido la idea de que podía desarrollar energía atómica a partir de elementos baratos, emulando el proceso del sol, lo que posicionaría a la Argentina como potencia energética. El mismo dirigió la construcción de un complejo secreto que incluía un reactor principal (un cilindro de hormigón de 12 x 12 m), laboratorios de experimentos, una usina eléctrica y su vivienda.

El edificio del reactor se mantiene en pie en la isla Huemul. Foto: Gentileza revista Weekend

Afirmó haber logrado reacciones termonucleares controladas en 1952, lo cual no pudo ser verificado por la comisión de la CNEA, entre cuyos integrantes estaba el físico José Antonio Balseiro. Ellos demostraron que los instrumentos no estaban conectados correctamente o eran inadecuados para el hallazgo que describía el científico austríaco. El proyecto fue catalogado como un “fiasco”.

Finalmente se desactivó el Proyecto Huemul y la isla quedó abandonada, con las construcciones deteriorándose paulatinamente. La fallida historia de este proyecto fue el tema central de una ópera y de un libro (“El secreto atómico de Huemul”, de Mario Mariscotti, doctor en física). Y la consecuencia más directa en la zona fue la creación del renombrado Instituto Balseiro en las afueras de Bariloche.

Isla Huemul, en Bariloche, sede de experimentos nucleares durante la presidencia de Perón. Foto: Gentileza revista Weekend

¿Qué pasó con la isla? Parte del instrumental se llevó al Centro Atómico Bariloche, cuyo primer director fue Balseiro. Muchos documentos se perdieron, otros se quemaron. La visita fue prohibida por los militares y se convirtió en un territorio tabú. En voz baja crecieron los mitos: nazis, explosiones ensordecedoras, luces fantasmagóricas, la presencia de piaras de jabalíes...

Cómo es la isla Huemul

Sólo es accesible por agua; se puede llegar en kayak o en lancha, por ejemplo. Hoy los edificios que dejó el frustrado plan de fusión nuclear están en ruinas, hay sectores de riesgo, senderos en mal estado y una derruida confitería además de un muelle en malas condiciones. Están las estructuras de los llamados laboratorios gemelos, el edificio de química, del reactor, laboratorio IV y el de Richter; la usina, una despensa y herrería y la casa de visitas.

El grado de conservación es malo en general aunque en algunas hay mayor entereza con paredes en pie, rastros de pintura, techos de losa y pisos alisados. En 1988 se creó la Reserva Histórica, Ecológica y Turística Isla Huemul y en el 2007 esa área fue incorporada a la Reserva de Biosfera Andina Norpatagónica. Se intentó armar un circuito turístico en los ’90 que no llegó a explotarse.

Pero recientemente el secretario de Turismo de Bariloche, Sergio Herrero, reveló que desde su cartera están trabajando para ponerla en valor. “Queremos que la gente la visite, contar su historia y armar un pequeño museo. Podemos arreglar el puerto y conseguir quién ofrezca el servicio turístico pero el proyecto es mucho más grande: queremos reconstruir los lugares, la vivienda y asegurarnos de que no haya ningún daño para las personas que vayan. Estamos planeando dejar la casa en la que vivía Richter como en la época, y que entren a un museo para que vean cómo trabajaba y conocer toda la historia”.

Don Luis es el barco hundido cerca de la isla Huemul. Foto: Gentileza revista Weekend

Vale la pena decir que las paredes de la casa donde vivió Richter con su esposa y su gato, y que está sobre la costa, fueron usadas como blanco en prácticas de tiro durante la dictadura militar, por lo que están destrozadas por balazos de grueso calibre.

A pocos metros de la costa se encuentra el “Don Luis”, un gran barco semisumergido que forma parte del atractivo del lugar. Y dicen que detectaron huellas de poblaciones originarias en la isla. La isla también contiene la tumba del Cacique Güemul junto a un arrayán de grandes dimensiones, ubicada a un lado del sendero y con un cartel indicativo.

Hay excursiones desde Bariloche, algunas sólo brindan un avistaje desde el agua y otras desembarcan para recorrer el terreno con cuidado. La mayoría de los curiosos llega por sus propios medios, empujado por el misterio que rodea al lugar.