Sin ruido ni multitudes: cinco playas increíbles al sur de Mar del Plata, ideales para jubilados que buscan tranquilidad
Estos destinos poco explorados de la Costa Atlántica combinan naturaleza pura, silencio y ritmos pausados, ideales para quienes buscan un descanso real y playas vírgenes sin multitudes.

Lejos de los balnearios más concurridos y del ritmo frenético de la temporada alta, la Costa Atlántica esconde un corredor de destinos tranquilos que invitan al descanso profundo y al contacto directo con la naturaleza. ¿Lo mejor? Son increíbles tanto para jubilados que buscan paz, como para familias con niños que requieren menor volúmen de gente en las playas.
Al sur de Mar del Plata, pequeños pueblos y parajes costeros conservan un perfil bajo, casi secreto, ideal para quienes buscan desconectarse del ruido urbano y reencontrarse con paisajes abiertos, playas extensas y silencios que ya son un lujo.

Estas localidades, alejadas del circuito turístico clásico, se caracterizan por su baja densidad poblacional, una infraestructura sencilla y un entorno natural prácticamente intacto. Son opciones cada vez más elegidas por viajeros que priorizan la calma, la contemplación y las experiencias auténticas frente al mar.
Más allá del centro de Mar del Plata: cinco playas tranquilas, ideales para jubilados
1. Mar del Sur, el encanto de un pueblo detenido en el tiempo
Mar del Sur encabeza la lista como uno de los destinos más singulares de la Costa Atlántica. Sus calles de tierra, las construcciones históricas y las playas inmensas crean una atmósfera que parece suspendida en otra época.
Acá no hay grandes centros comerciales ni multitudes, sino un ritmo pausado que invita a caminar sin apuro y a disfrutar del sonido constante del mar.

La presencia de edificaciones emblemáticas y el perfil solitario de sus costas hacen de Mar del Sur un lugar ideal para descansar, leer o simplemente contemplar el horizonte. Es un refugio elegido por quienes buscan nostalgia, silencio y una conexión íntima con el paisaje.
2. San Cayetano, naturaleza y postales únicas
San Cayetano se consolidó como un balneario diferente gracias a su identidad visual marcada por barcos encallados, estructuras de hierro y una vegetación que ayuda a fijar los médanos. Este paisaje singular lo convirtió en un destino atractivo para la pesca deportiva y la fotografía, disciplinas que encuentran aquí un escenario privilegiado.
La infraestructura es rústica pero funcional, lo que garantiza una estadía confortable sin alterar la esencia natural del lugar. Senderos verdes, amplias playas y un entorno poco intervenido definen la experiencia en este rincón del sur bonaerense.

Reta, playas amplias y atardeceres únicos
Reta se destaca por la amplitud de sus playas y por un elemento distintivo: un túnel submedanal que conecta directamente el pueblo con la arena firme del océano. Este acceso singular refuerza el vínculo cotidiano entre la localidad y el mar.
Durante los meses de verano, Reta ofrece una postal poco frecuente en la provincia de Buenos Aires: el sol se oculta directamente sobre la línea del mar. A esto se suma la presencia de una albufera rica en biodiversidad, ideal para caminatas tranquilas y el avistaje de aves en su entorno natural.

Pehuén Có, bosque, mar y huellas prehistóricas
Pehuén Có combina playas tranquilas con un frondoso bosque de pinos y eucaliptos que le otorga un carácter distintivo. Pero su mayor singularidad reside en su valor paleontológico: en sus costas se conservan huellas de animales prehistóricos impresas en rocas milenarias, visibles en determinados momentos del día.
Este rasgo convierte al lugar en un verdadero museo a cielo abierto frente al mar, sumando un atractivo educativo y científico a la experiencia turística. La arquitectura particular de sus viviendas y la calma general del entorno lo posicionan como un destino ideal para familias y viajeros curiosos.

Centinela del Mar, el lujo del silencio absoluto
Centinela del Mar representa la expresión más pura de la tranquilidad. Con una población mínima y prácticamente sin conectividad digital, este paraje se presenta como una playa virgen donde el silencio y la inmensidad del Atlántico son protagonistas.
La experiencia se centra en la observación de la flora autóctona, largas caminatas solitarias y la recolección de pequeños fósiles que las mareas dejan sobre la orilla. Para muchos viajeros, Centinela del Mar es el punto final del recorrido: un destino donde el verdadero lujo es la desconexión total y el contacto directo con la naturaleza en estado puro.

En un contexto donde el turismo masivo suele marcar el pulso de la Costa Atlántica, estos destinos ubicados al sur de Mar del Plata aparecen como una alternativa valiosa para quienes priorizan el descanso, el silencio y el contacto genuino con la naturaleza.
Para los jubilados y adultos mayores que eligen viajar sin apuro, fuera de temporada alta o en busca de tranquilidad real, estas playas representan una oportunidad para redescubrir el mar desde otra perspectiva: caminatas extensas, atardeceres sin multitudes y un entorno que invita a la contemplación.



















