La histórica pizzería de Corrientes más antigua que el Obelisco.
La histórica pizzería de Corrientes más antigua que el Obelisco. Foto: Prensa.

Abre a las 11, pero desde las 10.30 ya hay gente haciendo fila. No es una pizzería más: es la más antigua de la calle Corrientes y la única que supera los 90 años. Noventa y cuatro, para ser exactos. Sus hornos nunca se apagan, ni siquiera durante la pandemia, cuando las puertas estaban cerradas y Marcos iba todos los días a tirarles leña. Los amantes de la pizza saben bien de qué lugar hablamos: el plan perfecto para celebrar el Día Mundial de la Pizza, cada 9 de febrero.

En dialecto genovés —la patria chica de los fundadores, Arturo Malvezzi y Guido Grondona— la palabra Güerrin alude a una especie de justiciero, tipo Robin Hood, que les sacaba a los ricos para darles de comer a los pobres. Además, es la pizzería porteña más famosa y concurrida.

La histórica pizzería de Corrientes más antigua que el Obelisco. Foto: Prensa.

Aunque su nombre sueña todo el año, durante esta fecha vuelve a ocupar un lugar central no solo en la conversación gastronómica, sino también en la memoria emocional de miles de personas que, a lo largo de décadas, hicieron de esta pizzería un punto de encuentro inevitable.

Día Mundial de la Pizza, la excusa perfecta para volver a Güerrín

Para muchos, Güerrín fue la excusa perfecta para reunirse en familia, para celebrar un cumpleaños sin demasiados planes o para cumplir con un ritual heredado: ir “a comer una buena pizza” como se hacía antes. Para otros, fue el deseo pendiente de ese abuelo fanático que hablaba de Corrientes y de sus porciones como si fueran parte de un mapa afectivo. Y para quienes llegaban desde el interior del país, la visita obligada al pisar Buenos Aires, cámara en mano y hambre de experiencia porteña.

Desde 1932, en plena avenida Corrientes, Güerrín fue testigo de encuentros, despedidas, risas, charlas interminables y silencios compartidos frente a una pizza recién salida del horno. Pasaron generaciones, cambiaron las épocas, pero algo se mantuvo intacto: la sensación de estar en un lugar que forma parte de la historia personal de quienes lo eligen.

Desde 1932, en plena Avenida Corrientes, Güerrín fue testigo de encuentros. Foto: Prensa.

En un tiempo donde todo parece pasar rápido, sentarse a compartir una pizza se vuelve un gesto casi íntimo. Es frenar, mirarse, ponerse al día y volver a ese lenguaje común que no necesita demasiadas explicaciones. El Día de la Pizza funciona así como una excusa colectiva para reencontrarse, para volver a decir “vamos” sin planear demasiado, y para confirmar que hay lugares que siguen siendo punto de partida y de regreso al mismo tiempo.

Celebrar el Día de la Pizza en Güerrín no es solo rendir homenaje a una receta emblemática, sino volver a conectar con esos momentos simples que, con el tiempo, se vuelven inolvidables. Es recordar que hay sabores que no solo se disfrutan, sino que se transmiten, se recomiendan y se esperan.

Celebrar el Día de la Pizza en Güerrín es volver a conectar con esos momentos simples. Foto: Prensa.

Este 9 de febrero, Güerrín vuelve a abrir sus puertas como lo hizo siempre: para quienes regresan, para quienes vienen por primera vez y para todos los que saben que hay tradiciones que no pasan de moda. Porque algunas pizzas no solo se comen, también se recuerdan.