Vacaciones en la Patagonia: el paso fronterizo poco conocido para cruzar a Chile sin demoras
Aunque el Paso Internacional Cristo Redentor suele ser el camino elegido, las condiciones climáticas muchas veces complican el cruce. En el sur del país, un paso fronterizo ofrece una experiencia diferente: más segura, más estable y rodeada de algunos de los paisajes más lindos de la Patagonia.

La Patagonia ofrece paisajes asombrosos, tanto del lado argentino como del país vecino. Durante las vacaciones, cruzar a Chile se convierte en una opción tentadora para disfrutar de las playas del Pacífico, hacer compras más baratas o simplemente sumar otro destino al viaje.
Si bien el Paso Internacional Cristo Redentor en la provincia de Mendoza es la ruta más directa, muchas veces puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza debido a cierres por nevadas, fuertes vientos o incluso avalanchas peligrosas. Esta situación suele dejar a muchos viajeros varados en Uspallata o Las Cuevas, del lado mendocino.

Existen también algunos pasos alternativos cercanos, como Aguas Negras en San Juan o Pehuenche en Malargüe, aunque estos corredores suelen sufrir cierres frecuentes por su elevada altitud.
Sin embargo, hay un paso poco conocido en la Patagonia que muchos ignoran y que, en determinadas épocas del año, puede agilizar notablemente el cruce hacia Chile.
El paso ideal para cruzar a Chile que pocos conocen
El Paso Cardenal Samoré aparece como una alternativa poco conocida pero muy confiable para cruzar a Chile desde la Argentina. Se encuentra en la Patagonia, a pocos kilómetros de Villa La Angostura, y tiene una particularidad que lo vuelve estratégico: está ubicado a apenas 1.314 metros sobre el nivel del mar, una de las alturas más bajas de toda la cordillera.
Esa condición hace que, incluso durante el invierno austral, el cruce permanezca habilitado casi todo el año. Solo situaciones climáticas extremas, como lluvias intensas, pueden provocar cierres temporales. En los meses de verano, en cambio, el tránsito suele ser ágil y constante, elegido por quienes priorizan seguridad y previsibilidad antes que llegar rápido.
El recorrido suma además un plus turístico. A lo largo de la Ruta Nacional 231, el paisaje se vuelve protagonista: lagos de aguas cristalinas, bosques patagónicos y volcanes acompañan el trayecto, transformando el cruce en parte del viaje. Del lado chileno, el paso conecta con la ciudad de Osorno, un punto estratégico desde donde es fácil continuar hacia Puerto Montt o Valdivia.

A diferencia del Paso Cristo Redentor, que es frecuentemente afectado por nevadas y fuertes vientos, Samoré mantiene un alto nivel de operatividad a lo largo del año, gracias a su menor exposición a condiciones climáticas extremas.
El Paso Cardenal Samoré tiene muchas ventajas: menos estrés por posibles cierres, la posibilidad de recorrer la Patagonia y gastos similares en peajes y combustible hacen que esta opción gane puntos.

Además, del lado chileno quedan muy cerca atractivos como el Parque Nacional Puyehue, famoso por sus termas y senderos, y también accesos rápidos a la costa del Pacífico, lejos de los destinos más saturados como Viña del Mar.
Cascada Santa Ana, un imperdible para los aventureros que cruzan por el Paso Cardenal Samoré
La Cascada Santa Ana es un imponente salto de agua de unos 40 metros de altura, ubicado en Villa La Angostura, muy cerca del límite con Chile y del Paso Cardenal Samoré. El acceso se realiza por la Ruta Internacional hacia Chile y forma parte de un área ideal para los amantes del trekking.

El recorrido completo tiene una duración aproximada de siete horas y presenta senderos de dificultad media a alta, por lo que se recomienda contar con buen estado físico y experiencia previa.
Uno de los mayores atractivos de esta cascada es su entorno natural: el agua se precipita desde una cornisa de basalto de gran altura, creando una postal única en medio del bosque patagónico.

Además de contemplarla desde la base, existe la posibilidad de subir, mediante una caminata corta de unos 10 minutos, hasta una caverna ubicada detrás del salto. Desde allí, la vista ofrece una perspectiva completamente distinta y sorprendente del paisaje.



















