A solo dos horas de CABA: el encantador pueblo rural que conquista con su fiesta del alfajor artesanal
A solo dos horas de Buenos Aires, un pequeño pueblo rural se volvió el nuevo favorito de los viajeros gracias a su calma, sus paisajes de campo y una fiesta que despierta pasiones: la celebración del alfajor artesanal, donde productores locales ofrecen sabores únicos en un ambiente familiar y tradicional.

A menos de dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, en plena llanura bonaerense, existe un pequeño pueblo rural en el partido de Chacabuco que se convirtió en uno de los destinos preferidos para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y sabores caseros. Con calles de tierra, ritmo pausado y tradiciones que se mantienen intactas, este paraje se ganó un lugar especial en la agenda turística gracias a un evento muy particular: la Fiesta del Alfajor Artesanal, un encuentro que celebra a los productores locales y a uno de los dulces más queridos por los argentinos.
El pueblo Rawson —rodeado de campos, arboledas y antiguos cascos de estancia— ofrece el tipo de escapada perfecta para quienes desean desconectarse del ritmo urbano sin viajar demasiado lejos. Durante el resto del año recibe visitantes que buscan recorrer sus pulperías históricas, visitar ferias de artesanos y disfrutar de la gastronomía típica de la zona. Pero es durante su fiesta anual cuando el lugar alcanza su máximo esplendor.

Una fiesta que atrae a miles de turistas
La Fiesta del Alfajor Artesanal nació como una iniciativa de pequeños emprendedores del pueblo que querían promover sus productos caseros. Con el tiempo, el evento creció, convocando a turistas de toda la región. Allí se pueden encontrar alfajores de dulce de leche, frambuesa, mousse de chocolate, maicena, nuez, coco, dulce de higo y hasta versiones gourmet con licores o harinas alternativas. Todo elaborado de manera artesanal y con ingredientes frescos de productores de la zona.
El evento también incluye shows musicales, espectáculos para chicos, puestos gastronómicos, clases abiertas de repostería y recorridos guiados por el pueblo. Muchos visitantes aprovechan para hacer un paseo por antiguos almacenes de campo, fotografiar los paisajes y degustar carnes asadas, embutidos caseros y panes de masa madre. Para quienes disfrutan de la vida rural, es una oportunidad única para conectar con las costumbres del interior bonaerense.

Más allá de la fiesta, Rawson tiene varios puntos imperdibles: su estación de tren preservada, un pequeño museo local que narra la historia de los primeros inmigrantes, y senderos ideales para caminar o andar en bicicleta entre campos y molinos. El ambiente es sereno, seguro y perfecto para una escapada familiar o en pareja.
Lo que más enamora a quienes lo visitan es la sensación de volver a lo simple: charlas con los vecinos, aromas caseros que salen de las cocinas y la posibilidad de disfrutar de un día sin apuros. Por eso, cada año más turistas eligen este destino como alternativa cercana a CABA para descansar y probar algunos de los alfajores artesanales más ricos de la región.
Si estás buscando un plan distinto para tu próximo fin de semana, este pueblo rural ofrece la mezcla perfecta entre paisaje, tradición y sabor argentino.



















