Dónde comer asado cerca de Buenos Aires: 4 pueblos bonaerenses para ir y volver en el día desde CABA
A pocos kilómetros de la Capital, la provincia de Buenos Aires guarda pueblos donde el asado es ritual y tradición. Cuatro destinos ideales para escapar por el día, comer bien y volver sin apuro desde CABA.

Cuando el asado se convierte en excusa para salir de la ciudad, la provincia de Buenos Aires ofrece opciones ideales para una escapada corta, sin estrés y llena de sabores tradicionales. A pocos kilómetros de la Capital Federal, existen pueblos que mantienen viva la esencia del asado criollo, con parrillas a la leña, recetas heredadas y mesas largas pensadas para disfrutar sin apuro.
Lejos del ruido urbano, estos destinos combinan gastronomía, tranquilidad y paisaje rural. Son lugares perfectos para ir y volver en el día, disfrutar de un buen almuerzo y reconectar con costumbres bien argentinas. Estos son cuatro pueblos bonaerenses imperdibles para comer asado cerca de Buenos Aires.
Mercedes, el pueblito con auténticos sabores de campo
Ubicado a poco más de 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Mercedes es uno de los destinos más completos para una escapada gastronómica. Con una fuerte identidad rural, este pueblito se destaca por sus parrillas tradicionales, donde el asado se cocina lentamente, a fuego bajo y con cortes clásicos como tira, vacío, costillar y chorizos artesanales.
Además de la carne, Mercedes ofrece acompañamientos bien caseros: empanadas fritas, ensaladas simples y postres con dulces regionales. El entorno, con calles tranquilas y espacios verdes, completa la experiencia. Muchos visitantes aprovechan el viaje para recorrer el centro histórico o caminar por la zona del río Luján antes de sentarse a la mesa.

Tomás Jofré, el polo gastronómico que nadie se pierde
Hablar de asado cerca de Buenos Aires es hablar de Tomás Jofré. Este pequeño pueblo del partido de Mercedes se transformó en un verdadero polo gastronómico rural, famoso por sus restoranes de campo y propuestas de “tenedor libre”.
Acá el asado es protagonista absoluto. Las parrillas ofrecen una gran variedad de carnes, achuras, pastas caseras y guarniciones abundantes. El ritual suele incluir largas sobremesas, mesas compartidas y un clima familiar que invita a quedarse más tiempo del previsto.
Tomás Jofré es ideal para domingos o feriados, aunque conviene llegar temprano. Más que un simple almuerzo, la visita se convierte en una experiencia gastronómica completa, que combina tradición, cantidad y sabor.
Cazón, un lugar que ofrece cenas campestres y sabores tradicionales
A pocos kilómetros de Saladillo, Cazón es un pueblo pequeño y encantador que sorprende por su propuesta gastronómica. Rodeado de campo y árboles, se consolidó como un destino ideal para quienes buscan asados en un entorno tranquilo y poco concurrido.
Una de sus particularidades es que muchas propuestas funcionan tanto al mediodía como por la noche, lo que permite disfrutar de cenas campestres bajo las estrellas. El menú suele ser sencillo pero efectivo: carne a la parrilla, pan casero, vino tinto y postres clásicos.
Cazón invita a bajar el ritmo, caminar sus calles sin apuro y disfrutar de la hospitalidad local. Es una excelente opción para quienes buscan algo distinto a los destinos más masivos.

Roque Pérez, un destino que destaca por sus almacenes de campo
Roque Pérez combina historia, tradición y una fuerte identidad gastronómica. A unos 135 kilómetros de CABA, el pueblo es conocido por sus almacenes de campo, espacios donde el asado se mantiene fiel a las costumbres más antiguas.
En estos sitios, la parrilla convive con mesas de madera, estanterías antiguas y recetas transmitidas de generación en generación. El asado suele servirse sin vueltas, acompañado por papas fritas, ensaladas simples y vinos de bodegón.
Además de comer bien, Roque Pérez ofrece un entorno ideal para desconectar del ritmo urbano, recorrer el pueblo y disfrutar de una escapada completa en pocas horas.
Un plan simple, cercano y bien argentino
Estas cuatro localidades bonaerenses demuestran que no hace falta viajar lejos para disfrutar de un asado de calidad y un día distinto. A poca distancia de Buenos Aires, cada pueblo ofrece su propia impronta, pero todos comparten algo en común: el culto al fuego lento, a la mesa compartida y a los sabores que forman parte de la identidad argentina.
Salir temprano, almorzar sin apuro y volver con el atardecer se convierte, así, en uno de los planes más disfrutables para cualquier fin de semana.


















