Neuquén se posiciona en la “Nueva ruta del vino”: con música y entre viñedos, celebró el cierre de la Vendimia 2026 junto a Malma
San Patricio del Chañar fue el punto de encuentro para quienes buscan experiencias que combinan naturaleza, cultura y gastronomía.

En San Patricio del Chañar, Neuquén, la temporada de cosecha se despidió con una experiencia que combinó vinos patagónicos, gastronomía y shows en vivo en un entorno único.
Entre viñedos que se pierden en el horizonte y un cielo que transforma cada atardecer en espectáculo, la Vendimia Neuquina 2026 cerró con una propuesta que fue mucho más que vino.
Durante el último fin de semana, San Patricio del Chañar se convirtió en el punto de encuentro para quienes buscan experiencias que combinan naturaleza, cultura y gastronomía. El evento “Malma Sunset Cierre Vendimia” reunió a locales y turistas en una jornada donde cada detalle estuvo pensado para disfrutar con todos los sentidos.

Una experiencia que va más allá del vino
A diferencia de las vendimias tradicionales, la propuesta neuquina suma un diferencial claro: el entorno. La Patagonia imprime su carácter en cada copa, pero también en el clima, el paisaje y el ritmo del evento.
Entre degustaciones, propuestas gastronómicas y recorridos por el viñedo, los asistentes pudieron conectar con el origen del vino, entendiendo no solo su sabor, sino también su historia.
Porque en esta región, el vino no es solo producto: es identidad.
Música en vivo y un cierre inolvidable
Artistas como Catalina Jaz, cantante oriunda de la cuidad, Emmanuel Horvilleur y Estelares aportaron el cierre perfecto a una jornada que combinó energía, emoción y celebración.
El resultado: un sunset donde el vino, la música y el paisaje se fusionaron en una experiencia difícil de olvidar.

El origen: de apuesta familiar a polo vitivinícola
Detrás de esta escena hay una historia que explica el presente. El desarrollo del vino en Neuquén comenzó en los años 90, cuando proyectos familiares apostaron por una región que no estaba en el radar vitivinícola.
A partir del análisis de condiciones climáticas, se identificó el potencial de la Patagonia para producir vinos de alta calidad. La primera plantación experimental, en 1993, marcó el inicio de una transformación que con el tiempo posicionaría a la región como un actor relevante dentro de la industria.
Hoy, ese crecimiento forma parte de un fenómeno mayor: el vino argentino evolucionó hacia propuestas de mayor calidad, con nuevas regiones que amplían el mapa tradicional.
Una región que mira al mundo
El presente del vino patagónico no está exento de desafíos. La distancia de los grandes centros urbanos y el contexto económico obligan a las bodegas a pensar en un equilibrio constante entre el mercado local y el internacional.

Sin embargo, esa misma complejidad es parte de su diferencial: vinos con identidad, producción cuidada y una experiencia que trasciende la copa.
La Vendimia Neuquina no es solo el cierre de una temporada. Es la confirmación de que el vino argentino sigue evolucionando, encontrando nuevas formas de expresarse y nuevos territorios para contar su historia.
De la mano de NeuquénTur, la región continúa posicionándose como un destino clave para el turismo enológico.
Y en ese mapa, la Patagonia ya dejó de ser promesa para convertirse en protagonista.














