El verano es la estación más saludable del año.
El verano es la estación más saludable del año. Foto: X/Grok.

El verano no solo transforma el paisaje y la agenda: también reordena la forma en que el cuerpo se mueve, descansa y se regula. Con más horas de luz, el reloj biológico tiende a sincronizarse mejor, lo que impacta en el ánimo, la energía y las ganas de estar afuera. Días largos y temperaturas amables suelen empujar hacia una vida más activa: caminatas, deportes, pileta, playa y planes al aire libre.

Ese clima invita a moverse más y a poner menos excusas. Caminar, nadar o simplemente pasar más tiempo fuera de casa se vuelve parte de la rutina y suma bienestar físico y mental. El aumento de la actividad cotidiana suele ir de la mano de una mejor percepción de salud general.

Días largos y temperaturas amables suelen empujar hacia una vida más activa. Foto: X/Grok.

El calor también cambia lo que comemos y bebemos. Tomar agua con más frecuencia se vuelve casi automático y es clave para el buen funcionamiento del organismo. A la vez, crece el consumo de frutas y verduras y se imponen las comidas frescas, livianas y fáciles de digerir.

El impacto del verano en la salud mental

Además, para muchas personas el verano trae vacaciones, jornadas más cortas o una agenda más flexible. Eso abre espacio para ver amigos, compartir tiempo con la familia y reforzar vínculos, un combo que impacta de lleno en el estado de ánimo y sensación de disfrute.

El verano trae vacaciones, jornadas más cortas o una agenda más flexible. Foto: X/Grok.

Otro beneficio frecuente es la baja en el uso de pantallas. Entre salidas, playa y actividades tranquilas, el celular queda más tiempo guardado. Esa pausa reduce el ruido mental y favorece intereses más creativos o relajados: leer, dibujar, escribir o simplemente descansar sin estímulos constantes.

Las recomendaciones para prevenir una ola de calor

Pero no todo es relax. Una ola de calor se define como un período de al menos tres días consecutivos en el que las temperaturas máximas y mínimas superan valores considerados normales para cada localidad. Ante alertas, es clave seguir la información oficial y ajustar hábitos para reducir riesgos.

Entre salidas, playa y actividades tranquilas, el celular queda más tiempo guardado. Foto: X/Grok.

La principal prevención frente al golpe de calor es la hidratación: tomar agua seguido, incluso sin sentir sed. También conviene evitar bebidas con cafeína o exceso de azúcar, sumar frutas y verduras y no hacer actividad física intensa en las horas más exigentes. En la calle, lo más seguro es evitar el sol entre las 10 y 16, usar gorra, protector solar y buscar siempre lugares ventilados o con sombra.

Cinco beneficios del verano en la salud

  • Aumenta la actividad física: el buen clima invita a caminar, nadar y moverse más, lo que impacta positivamente en la salud cardiovascular y muscular.
  • Favorece la hidratación: el calor hace que tomemos más agua, algo clave para el funcionamiento del organismo y la prevención de dolores de cabeza y fatiga.
  • Impulsa una alimentación más liviana: crece el consumo de frutas y verduras, ricas en fibra, vitaminas y antioxidantes.
  • Mejora el estado de ánimo: más horas de luz regulan el reloj biológico y favorecen la producción de serotonina, la hormona del bienestar.
  • Reduce el estrés y mejora el descanso: vacaciones, aire libre y menos pantallas ayudan a relajar la mente y a dormir mejor.