Tarjetas de crédito Mastercard. Foto: Reuters/Benoit Tessier
Tarjetas de crédito Mastercard. Foto: Reuters/Benoit Tessier

Pagar solo el mínimo de la tarjeta de crédito puede parecer un alivio inmediato cuando el sueldo no alcanza, pero puede terminar siendo una mala decisión financiera. Con tasas que rozan el 200% anual en la Argentina, refinanciar el saldo impago implica un endeudamiento que se incrementa mes a mes y resulta difícil de desarmar.

Con un costo financiero total (CFT) promedio que se ubica cerca del 196,7% anual, un nivel récord que supera ampliamente la inflación pasada y las proyecciones oficiales para 2026, pagar el mínimo puede hacer que una deuda relativamente chica se transforme en un problema serio en poco tiempo si no se toman recaudos.

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Por qué no se debe pagar el mínimo de la tarjeta

El mecanismo es simple, pero muy desfavorable para el usuario. Al pagar solo el mínimo del resumen (que suele rondar el 10% del total), el resto de la deuda se refinancia automáticamente con intereses muy elevados. Así, una deuda de $1.000 puede generar alrededor de $100 de interés por mes, sin que el capital baje de manera significativa.

El verdadero problema es la acumulación. Cuando el pago mensual apenas cubre una parte mínima del capital, la deuda se estira en el tiempo y puede volverse casi permanente. Por eso, los especialistas coinciden en una advertencia contundente: pagar el mínimo es el peor negocio posible con una tarjeta de crédito.

Este fenómeno ayuda a explicar las crecientes dificultades de las personas para cumplir con sus compromisos financieros. En algunos bancos líderes, la morosidad ya alcanza el 10%, un dato que refleja el fuerte estrés financiero que atraviesan muchas familias.

Si bien en otros segmentos del sistema financiero las tasas comenzaron a mostrar cierta baja (como en los adelantos en cuenta corriente para empresas), ese alivio todavía no llegó con claridad al financiamiento del consumo. Desde el sector bancario señalan que los costos podrían reducirse si la inflación mantiene una tendencia descendente sostenida. Sin embargo, con una inflación mensual cercana al 2%, el margen para una baja fuerte sigue siendo limitado.

Tarjetas de crédito, consumo, economía, NA
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Para dimensionar el salto, hace apenas tres o cuatro meses el costo de financiar el saldo de la tarjeta rondaba entre el 114% y el 117% anual, y a comienzos de 2025 se ubicaba cerca del 105%-110%, niveles que ya eran considerados muy altos.

Pago mínimo de la tarjeta: preocupa la cantidad de familias endeudadas

A pesar de cierta estabilidad cambiaria y de señales incipientes de baja en las tasas, el crédito al consumo no logra reactivarse. El gasto de los hogares sigue moderado y los bancos aún no consiguen impulsar con fuerza los préstamos a las familias, una dinámica que se frenó a mediados del año pasado tras la suba abrupta de tasas y la pérdida de poder adquisitivo.

Todo indica que los costos para refinanciar las tarjetas podrían reducirse en las próximas semanas, aunque seguirán siendo elevados frente a la inflación esperada. En ese escenario, la recomendación es clara: evitar pagar solo el mínimo siempre que sea posible. Cancelar el total del resumen o buscar alternativas de financiamiento más baratas puede marcar la diferencia entre una deuda pasajera y un problema que se prolonga en el tiempo.