Industria en alerta: la mitad de las fábricas no puede aumentar su producción por la caída del consumo
El informe del INDEC señala que la principal restricción ya no es la falta de insumos ni la capacidad instalada, sino la debilidad de las ventas.

La industria argentina atraviesa un escenario de fuerte retracción de la demanda interna que limita su capacidad de crecimiento. Según una encuesta de tendencia de negocios hecha por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cinco de cada diez empresas no pueden incrementar su producción porque el mercado no absorbe más bienes, lo que expuso el impacto directo de la caída del consumo sobre el entramado de las fábricas.
El informe señala que la principal restricción ya no es la falta de insumos ni la capacidad instalada, sino la debilidad de las ventas. En ese contexto, una porción significativa de las plantas trabaja por debajo de su potencial, con niveles de utilización que reflejan el enfriamiento de la actividad económica.
Desde el sector industrial advierten que el freno en la producción está directamente vinculado al deterioro del poder adquisitivo y al cambio en los hábitos de consumo, factores que reducen los pedidos y obligan a las empresas a ajustar sus planes. Esta dinámica también impacta en las decisiones de inversión, que se mantienen en pausa ante la falta de previsibilidad sobre la evolución de la demanda.

Además, el diagnóstico muestra una situación heterogénea entre rubros con algunas actividades más afectadas que otras, aunque el denominador común es la dificultad para colocar la producción en el mercado interno. En este contexto, el mercado externo aparece como una alternativa para algunas compañías a los fines de sostener niveles de actividad, aunque no logra compensar la debilidad del consumo local.
El panorama genera preocupación en las cámaras empresarias, que advierten que la recuperación de la industria dependerá en gran medida de una reactivación de la demanda. Mientras tanto, la menor utilización de la capacidad instalada y la cautela en las inversiones marcan el pulso de un sector que sigue condicionado por la evolución del consumo.
















