Quebró SanCor
Quebró SanCor Foto: captura

La industria láctea argentina atraviesa uno de sus capítulos más duros en décadas. La confirmación de la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa que producía yogures y postres bajo licencia de SanCor, marcó un punto de inflexión para el sector y dejó sin empleo a casi 400 trabajadores en Buenos Aires y Córdoba. La decisión judicial, ratificada en noviembre de 2025, llegó después del fracaso del concurso preventivo iniciado en abril de 2024, que intentó sin éxito salvar a la compañía.

Una empresa clave en la cadena láctea

ARSA operaba dos plantas fundamentales: una en Arenaza, partido de Lincoln, con alrededor de 180 empleados; y otra en Monte Cristo, Córdoba, donde trabajaban cerca de 200 personas. Ambas instalaciones abastecían al país con productos tradicionales de SanCor, como Yogs, Primeros Sabores, Shimy, Sancorito, Sublime, Vida y los clásicos flanes caseros, que durante generaciones formaron parte de la mesa familiar argentina.

La empresa también contaba con una extensa red logística que llegaba a unos 70.000 comercios mediante 165 distribuidores, lo que refleja el rol estratégico que tenía dentro del mercado de postres y yogures.

Cómo comenzó el derrumbe

El origen de la crisis se remonta a años atrás. ARSA había sido adquirida por un holding vinculado al Grupo Vicentin, que tomó control del negocio de productos refrigerados de SanCor. Sin embargo, los problemas financieros empezaron a acumularse: atrasos salariales desde 2023, suspensiones, endeudamiento con proveedores y transportistas, y dificultades para sostener los costos operativos en un contexto económico adverso.

La empresa atribuyó su deterioro a varios factores: caída del consumo interno, inflación persistente, encarecimiento de la leche cruda, subas salariales, devaluación y políticas de control de precios del gobierno anterior. A esto se sumaron cortes de energía por falta de pago y el retiro de maquinarias alquiladas, que paralizaron la producción en sus últimos meses.

No obstante, voces del sector lácteo remarcan que también existieron serias deficiencias de gestión y falta de transparencia en el proceso concursal, lo que profundizó el deterioro de la compañía.

SanCor, cooperativa láctea
SanCor, cooperativa láctea

El impacto humano de la quiebra

La quiebra dejó de un día para otro a casi 400 trabajadores sin empleo, muchos de ellos con más de 20 o 30 años de antigüedad desde la época de SanCor. La medida golpeó especialmente a las comunidades de Lincoln, Monte Cristo y Sunchales, donde la actividad láctea forma parte del entramado productivo local.

El proceso de liquidación determinará el orden de pago a los acreedores, en un escenario que se anticipa complejo.

Una señal de alarma para el sector lácteo

La caída de ARSA no es un caso aislado. Forma parte de un panorama más amplio de cierres, suspensiones y pérdida de puestos laborales en la industria alimenticia. La conjunción de costos crecientes, consumo deprimido y endeudamiento estructural está presionando fuertemente a fábricas medianas y grandes en todo el país.

La desaparición de una empresa que producía marcas tan icónicas marca un antes y un después. Para muchos consumidores, será difícil imaginar las góndolas sin productos que acompañaron su infancia. Para las comunidades afectadas, la herida económica y social tardará mucho más en cicatrizar.