Milei junto a Georgieva, titular del FMI
Milei junto a Georgieva, titular del FMI Foto: NA

La economía global atraviesa uno de sus momentos más tensos en años: precios del petróleo disparados, saltos en el gas natural y mercados financieros en estado de alerta permanente. Sin embargo, y contra la intuición general, el Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó que Argentina resistió “relativamente bien” el shock provocado por la guerra en Medio Oriente, un conflicto que ya genera turbulencias en todo el sistema económico mundial.

En su habitual conferencia de prensa, la portavoz del organismo, Julie Kozack, explicó que el país logró amortiguar el golpe gracias a un cambio estructural clave: Argentina dejó de ser importador neto de energía para convertirse en exportador neto, con ventas energéticas equivalentes a US$8000 millones durante el último año.

Esta transformación, que se aceleró desde 2022 con el desarrollo de Vaca Muerta y la expansión del sector petrolero y gasífero, funcionó como un “amortiguador” natural frente al salto de precios internacionales provocado por el cierre del Estrecho de Ormuz y por los ataques a instalaciones energéticas en la región.

Un shock global que golpea a todos, pero no por igual

La escalada bélica volvió a encarecer el petróleo y el gas hasta sus niveles más altos en cuatro años. El Brent llegó a tocar los US$119, mientras que los precios del gas natural licuado (GNL) en Europa aumentaron más del 30% en cuestión de horas.

A nivel global, el FMI advirtió tres canales principales de impacto:

  1. Precios energéticos y alimentarios al alza por la interrupción de suministros.
  2. Más inflación, con una regla general: cada 10% de suba del petróleo suma 0,4% a la inflación global.
  3. Condiciones financieras más restrictivas, con caída de acciones, suba de bonos y monedas emergentes debilitadas.

Sin embargo, a diferencia del shock de 2022 provocado por la invasión rusa a Ucrania —cuando Argentina era importador neto de energía—, esta vez la dinámica juega a favor del país. Los altos precios internacionales pueden traducirse en mayor ingreso de divisas, especialmente por las exportaciones de petróleo y gas.

El presidente Javier Milei mantuvo un encuentro hoy en Nueva York con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva Foto: Prensa presidencia

Por qué Argentina resistió mejor que en el pasado

De acuerdo con el FMI, Argentina está en una posición “significativamente distinta” frente al shock actual por tres razones principales:

1. Exportador neto de energía

El país pasó de perder dólares con las importaciones a ganarlos con exportaciones, consolidando un cambio estructural que el FMI considera “el inicio de una tendencia”.

2. Acumulación de reservas

El Banco Central logró comprar US$3500 millones desde el inicio del año, fortaleciendo parcialmente el colchón financiero.

3. Reformas laborales y metas fiscales

El organismo elogió avances en estas áreas, señalando que contribuyen a mejorar la confianza y la sostenibilidad macroeconómica.

Pero no todo es viento a favor: los riesgos siguen latentes

Aunque el FMI subrayó la buena performance argentina, también alertó sobre los riesgos que la guerra en Medio Oriente puede traer para todos los países emergentes:

  • Mayor inflación global que podría contagiar a economías frágiles.
  • Presión financiera internacional, con inversores reduciendo exposición a deuda riesgosa.
  • Posible caída de la actividad mundial, que afectaría exportaciones.

Incluso grandes bancos de inversión como JP Morgan y Morgan Stanley ya habían advertido que Argentina sigue siendo una economía vulnerable a movimientos bruscos en los mercados globales.

Javier Milei y la directora del FMI, Kristalina Georgieva. Foto: X @KGeogieva

¿Qué significa esto para el acuerdo con el FMI?

En paralelo al análisis global, el Fondo confirmó que las conversaciones con el gobierno argentino por la segunda revisión del acuerdo de US$20.000 millones siguen “avanzando”, aunque sin fecha concreta para la aprobación final.

Kozack evitó precisiones, pero destacó que se mantienen intercambios técnicos, y que las condiciones globales hacen aún más complejo el monitoreo.

En un mundo donde los precios energéticos se disparan y los mercados tiemblan, Argentina logró algo inesperado: resistir mejor que muchos países desarrollados y emergentes. Esto no significa que el país esté libre de riesgos —la inflación, la fragilidad financiera y la incertidumbre global siguen acechando—, pero sí marca un punto de inflexión.

Por primera vez en mucho tiempo, la energía funciona como un escudo y no como una carga. Y para el FMI, ese cambio estructural podría marcar el futuro económico del país en un escenario internacional cada vez más volátil.