Wall Street.
Wall Street. Foto: REUTERS

El riesgo país argentino cayó por debajo de los 500 puntos básicos y tocó su nivel más bajo en los últimos cuatro meses. El índice JP Morgan se ubicó en 496 puntos, con una baja superior al 2%, en un movimiento que acerca al país a condiciones más favorables para volver a financiarse en el mercado internacional.

El descenso estuvo impulsado por la reciente mejora en la calificación crediticia de la deuda soberana. La agencia Fitch elevó la nota a B-, un paso que reforzó la percepción de menor riesgo y habilitó una mayor demanda por activos argentinos.

Qué factores explican la caída del riesgo país

Ese cambio en la evaluación de la deuda se sumó a otra señal previa: la aprobación técnica de la segunda revisión del acuerdo con el FMI, comunicada a mediados de abril. El mercado ahora aguarda el visto bueno definitivo del directorio del organismo, lo que permitiría destrabar un desembolso cercano a US$1000 millones.

Javier Milei festejó la baja del riesgo país. Foto: Captura

En este contexto, los bonos en dólares mantuvieron una tendencia alcista. Durante la última semana, los títulos soberanos registraron subas de entre 1,2% y 3%, en línea con un mayor apetito global por los activos emergentes y el nuevo escenario local.

El cambio de perspectiva también podría tener efectos en la base de inversores. Según estimaciones del mercado, la mejora en la nota crediticia habilita el ingreso de nuevos compradores, que hasta ahora estaban limitados por restricciones internas. Ese flujo adicional podría seguir empujando los precios por la deuda y comprimir aún más el riesgo país.

Mejora en bonos y posibilidad de volver al mercado

Con este nivel de spread, la Argentina se acerca a rendimientos compatibles con un eventual regreso al crédito internacional. Analistas estiman que el país podría financiarse a tasas cercanas al 9%, en línea con las emisiones recientes de la región. Bolivia, por ejemplo, volvió a los mercados con una colocación al 9,75%, mientras que Ecuador emitió deuda a un promedio del 8,5%.

Aun con la mejora reciente, el panorama no está exento de interrogantes. Uno de los focos centrales es el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central y la capacidad oficial para sostener compras en el mercado cambiario, especialmente en plena liquidación de la cosecha gruesa.

Otro punto bajo seguimiento es el cronograma de vencimiento de deuda. Entre 2026 y 2027, se concentran pagos por más de US$14.500 millones en bonos soberanos, un volumen que exige condiciones financieras consistentes para su refinanciación.

En paralelo, el frente político también pesa en la toma de decisiones. El debate sobre la reforma electoral, incluida la posible eliminación de las PASO, avanza en el Congreso sin una fecha de definición clara, mientras continúan las negociaciones con gobernadores.

Riesgo país, Banco Central. Reuters
Riesgo país, Banco Central. Reuters

Los inversores mantienen la atención en estos factores, en un contexto donde las expectativas juegan un rol determinante. La evolución del escenario político y el respaldo legislativo a las reformas aparecen como variables clave en la consolidación de la mejora reciente de los activos argentinos.

Qué mirar en las próximas semanas

La dinámica de las próximas semanas será decisiva: si se sostienen las condiciones externas favorables y las señales internas acompañan, el riesgo país podría continuar su sendero descendente. De lo contrario, la reciente mejora podría encontrar un límite en las dudas aún abiertas.