Dani Buira
Dani Buira Foto: Redes

El mundo del rock argentino amaneció con una noticia devastadora: Daniel “Dani” Buira, el legendario baterista y miembro fundador de Los Piojos, murió durante la madrugada de este sábado 21 de marzo en una escuela de percusión de Morón, donde fue encontrado descompensado. La pérdida generó un fuerte impacto entre fanáticos, colegas y excompañeros, dado el rol fundamental que el músico tuvo en la identidad sonora de la banda desde sus inicios.

Los últimos momentos de Dani Buira

Según informaron fuentes policiales, el músico estaba en el patio interno del espacio cuando alrededor de las 4 de la madrugada pidió ayuda porque tenía dificultades para respirar. Un vecino que se encontraba cerca intentó asistirlo, pero Buira cayó inconsciente pocos minutos después. Cuando llegó el SAME, los médicos constataron su muerte. Testigos confirmaron que Buira padecía asma, un dato que forma parte de la investigación judicial en curso.

La causa, por el momento, se tramita como averiguación de causales de muerte en la UFI N°8 de Morón, mientras se esperan pericias y la autopsia correspondiente.

Dani Buira Foto: Redes

Un músico clave en la historia de Los Piojos

Nacido en 1971, Buira fue uno de los miembros originales de Los Piojos, banda que marcó a toda una generación y se convirtió en un símbolo del rock nacional. Grabó los primeros cinco discos del grupo —Chactuchac, Ay ay ay, Tercer Arco, Azul y Ritual— y fue fundamental en la fusión de rock con ritmos rioplatenses como la murga y el candombe, sello distintivo del sonido piojoso.

Además de sus aportes como percusionista, Buira también participó en la composición de temas emblemáticos junto a Andrés Ciro Martínez y Gustavo Kupinski. Su impronta rítmica marcó a fuego las primeras etapas de la banda, que lo tuvo como parte del regreso en 2024 tras años de separación.

La Chilinga: su obra más allá del escenario

Más allá del éxito de Los Piojos, Dani Buira dejó una huella profunda en la música popular a través de La Chilinga, escuela de percusión que fundó en 1995 y que se convirtió en un semillero cultural único en Argentina. El proyecto nació después de un viaje a Brasil que lo inspiró a expandir los horizontes formativos y artísticos del ritmo afro-latino.

La Chilinga llegó a tener múltiples sedes y una enorme comunidad de alumnos, además de participar activamente en eventos sociales, culturales y conmemorativos. Buira dirigía la banda de tambores de la escuela, que editó varios discos y colaboró con artistas como Vicentico, Pedro Aznar, Mercedes Sosa, Calle 13, Los Cafres y muchos más.

Un legado que trasciende generaciones

La carrera de Buira no se limitó a su rol en Los Piojos o en La Chilinga. A lo largo de su trayectoria colaboró con numerosos músicos de la escena local, aportando su estilo característico y su energía creativa. En los últimos años, también había formado su propia banda, No Bailo, donde fusionaba rock con percusión desde un enfoque más experimental.

Su muerte deja un vacío profundo en el rock argentino, especialmente para quienes crecieron con la fuerza de su ritmo marcando algunos de los himnos más representativos del país. Artistas y fanáticos ya comenzaron a despedirlo en redes sociales, destacando su calidez humana, su pasión por enseñar y su talento incomparable.

Una figura irreemplazable del rock nacional

La partida de Daniel Buira conmueve porque se trata de un músico que no sólo formó parte de una de las bandas más influyentes del país, sino que también dedicó su vida a expandir el arte de la percusión y a formar nuevas generaciones de artistas.

Mientras avanza la investigación judicial, su nombre se multiplica entre homenajes espontáneos, recordatorios y playlists que vuelven a poner en primer plano su enorme contribución al sonido piojoso y al folclore urbano argentino.