A principio del siglo XX , un grupo de jóvenes del barrio de Villa Crespo, imbuido de ideas socialistas e inspirados en los sucesos del 1° de mayo que dieron lugar al día

universal del trabajador, bautizaron a su equipo barrial de fútbol Mártires de Chicago

Ya en 1904, en ocasión de disputarse un partido contra otro equipo del barrio en la cancha en la que habitualmente lo hacían, en Gaona y Añasco, nace la idea de fundar

un club. El partido se juega el 14 de agosto de ese año y triunfa Mártires de Chicago por 3 a 1 contra Sol de la Victoria. Invitan a sus vencidos a sumarse a la iniciativa y

así, al día siguiente, 15 de agosto de 1904, se lleva a cabo el acto de fundación en una obra en construcción sita en Araoz y Corrientes. Se le da al flamante club el nombre

de Asociación Atlética y Futbolística Argentinos Unidos de Villa Crespo siendo su primer Presidente, aclamado por unanimidad, Leandro Ravera Bianchi.

A los pocos días, cuando se encarga el sello, el propio fabricante sugiere acortar el nombre ya que el sello, además de caro, era de difícil confección. Nace entonces el

definitivo Asociación Atlética Argentinos Juniors. La secretaria se instala en Araoz 450, la casa de los hermanos Agostini, se adoptan como colores identificatorios el rojo

con vivos blancos en reemplazo del blanco y verde utilizados hasta entonces, fieles a sus principios socialistas, pues ese ano el Partido Socialista coloca su primer

diputado en el Congreso de la Nación, que es el Dr. Alfredo L Palacios.

La intención de afiliarse seguía en pie, aunque existía cierto temor respecto de la Asociación en la que habían rebotado ya dos veces, por lo que optan por afiliarse a la Liga Central, una liga menor que agrupaba a clubes de barrio y de empresas comerciales. Comienza entonces en 1905 su participación en el fútbol de competencia jugando su

primer partido contra el Club La Prensa, sufriendo una catastrófica derrota: 12 - 1. El afán de superación, el amor propio se imponen y, mejorando su perfomance, salen

campeones de ese mismo torneo, en el que habían comenzado tan mal.

Al año siguiente, el descampado de Gaona y Añasco comienza a sufrir embates del progreso, por lo que deciden mudarse a Villa Ballester, a un terreno prestado. Juegan

allí todo el año pero no se adaptan, por lo que en 1907 deciden volver al viejo potrero, aunque se instalan en la otra punta, Parral y Luis Viale. Allí juegan hasta 1909, año en

que se logra la ansiada afiliación a la Asociación. Alquilan entonces un predio en Villa Urquiza, pero sólo pagan la primera cuota de 30 pesos, por lo que a mediados de año

son desalojados, debiendo volver al potrero de siempre: Luis Viale y Parral que seguirá siendo por algún tiempo mas el escenario de sus partidos.

En 1912 se produce el primer cisma de nuestro fútbol. Varios clubes prescinden de la Asociación Argentinos para formar la Federación de Fútbol. A Argentinos le es

ofrecida la primera división, ofrecimiento que rechaza por que entiende que el ascenso debía ganarse en la cancha. Sigue militando en la división intermedia de la nueva

Federación. Es entonces cuando se instala en el predio de Fraga y Estomba iniciando la era de la cancha para dejar atrás la época del potrero. La flamante cancha contaba

con una barandilla que rodeaba el campo. En los días de partido el alambrado perimetral era cubierto con una lona que impedía la visual desde la calle, por lo que se nos

conoció como "El club de la lona".

Los jugadores se cambiaban en casillas que carecían de duchas y el canchero, subido al techo, los bañaba con una regadera. El hombre era, además criador de palomas

mensajeras las que eran utilizadas para tener los resultados de los partidos cuando Argentinos era visitante. El resto, la historia conocida: el gran equipo de mitad de la

década del 80, la aparición constante de talentos que le valieron el mote del "Semillero del mundo" y este nuevo título, el quinto de los años de vida de La Paternal.