Los rusos que saltaron desde el monte Fitz Roy.
Los rusos que saltaron desde el monte Fitz Roy. Foto: Captura de video.

El imponente perfil del monte Fitz Roy, en la Patagonia argentina, fue escenario el pasado 7 de enero de un desafío que ya genera controversia en el ambiente del montañismo. Tres escaladores rusos concretaron el primer salto BASE documentado desde el también llamado Cerro Chaltén, tras una exigente ascensión técnica por una de sus rutas más desafiantes. La hazaña, sin embargo, se realizó en un área donde este tipo de práctica está expresamente prohibida por la normativa del Parque Nacional Los Glaciares.

El equipo estuvo integrado por Boris Egorov, Vladimir Murzaev y Konstantin Jäämurd, miembros del colectivo Dirty Climbers. Los tres combinaron una escalada de alta dificultad con un descenso en caída libre utilizando trajes de alas (wingsuit) y paracaídas, desde unos 3.100 metros de altura. El salto BASE -acrónimo de Building, Antenna, Span y Earth- implica lanzarse desde objetos fijos con paracaídas, y es considerado una de las disciplinas más extremas del deporte de aventura.

El video del salto desde el monte Fitz Roy. Video: Instagram/urgente24

Logística compleja y polémica por el salto BASE desde el monte Fitz Roy

La expedición demandó una logística compleja y condiciones meteorológicas excepcionales. Los escaladores permanecieron cerca de un mes en El Chaltén aguardando una ventana de buen tiempo.

La ruta elegida fue Royal Flush, en la cara este del macizo, una vía que presenta entre 950 y 1.250 metros verticales y una dificultad estimada en 7b A0 M. Esta línea les permitió alcanzar un punto de lanzamiento ubicado unos 300 metros por debajo de la cumbre principal, que se eleva a 3.405 metros.

El momento del salto de uno de los rusos. Foto: Captura de video.

El ascenso se extendió durante tres días y contó con el apoyo de los estadounidenses Will Fazio y Zach Dreher, con quienes compartieron campamento y suministros en plena pared, además de la colaboración logística de Ilya Kull. Transportar el equipo adicional necesario para el salto -trajes especiales, paracaídas y sistemas de seguridad- incrementó el peso y la exposición al riesgo en un terreno ya de por sí exigente.

Según relató Egorov al portal especializado Planet Mountain, eligieron la Royal Flush porque ofrecía la línea más directa hacia el punto de salida previsto. El escalador agradeció además el asesoramiento del guía argentino Rolando Garibotti, quien les indicó el lugar ideal mediante una fotografía. “Una pared enorme, un ascenso de varios días y una salida completamente nueva e impresionante. Una configuración perfecta”, describió.

El descenso fue muy arriesgado. Jäämurd y Murzaev utilizaron wingsuit y aterrizaron al borde del bosque, mientras que Egorov optó por un traje de seguimiento y descendió sobre el glaciar, en la base de la pared. El propio Egorov detalló que experimentó “2 minutos y 40 segundos de vuelo, seguidos de unos 2 minutos bajo el paracaídas”, en uno de los mayores desniveles registrados para un salto BASE desde una cumbre patagónica.

No existen aún comunicaciones oficiales sobre eventuales sanciones. El reglamento del parque establece que toda actividad no permitida explícitamente se considera prohibida, lo que abre un interrogante sobre posibles consecuencias administrativas o penales.

El monte Fitz Roy. Video: X/@fraternoviril

Aunque en la región hubo antecedentes de vuelos en parapente -como los realizados desde el Fitz Roy en 1988 o desde el Cerro Torre en 2020-, los saltos BASE son mucho menos frecuentes y considerablemente más riesgosos. En 2008, el ruso Valery Rozov había saltado desde el Cerro Torre, marcando otro hito en la Patagonia.

La hazaña de los Dirty Climbers combina audacia, preparación y experiencia. Pero también reabre el debate sobre los límites entre la exploración extrema y el respeto por las regulaciones ambientales en uno de los paisajes más emblemáticos del país.