Un túnel submarino en el Estrecho de Magallanes: el proyecto que podría conectar Tierra del Fuego sin pasar por Chile
El recorrido desde Santa Cruz hacia Tierra del Fuego obliga a ingresar a Chile y tomar una barcaza para cruzar el Estrecho de Magallanes. Frente a los costos y las demoras del sistema actual, resurgen proyectos de túneles submarinos que buscan conectar de forma directa el continente con la isla.

La mayoría de los argentinos no lo sabe, pero para viajar por tierra desde el continente hasta la provincia de Tierra del Fuego es necesario atravesar territorio chileno. El trayecto, de unos 593 kilómetros desde Río Gallegos (Santa Cruz), incluye rutas del país vecino y un cruce en ferry por el Estrecho de Magallanes.
Este recorrido, que combina carretera y transbordador, implica mayores costos logísticos y tiempos de viaje más extensos, factores que terminan impactando en el abastecimiento y el costo de vida en el extremo sur del país. En este contexto, en los últimos años comenzaron a resurgir propuestas para crear una conexión directa entre el continente y la isla fueguina.
Cómo es el viaje por tierra a Tierra del Fuego y por qué hay que pasar por Chile

Actualmente, el recorrido terrestre hacia la isla exige salir desde Río Gallegos por la Ruta Nacional 3, recorrer unos 68 kilómetros hasta el paso fronterizo Monte Aymond – Integración Austral, ingresar a Chile y circular por las rutas RN-255 y RN-257.
Luego se cruza el Estrecho de Magallanes en ferry (una travesía de unos 30 minutos) entre Punta Delgada y Bahía Azul, para finalmente regresar a la Argentina por el paso San Sebastián.
El trayecto completo desde Río Gallegos hasta la isla tiene unos 593 kilómetros y depende en gran parte del cruce marítimo. A diario, unas 2150 personas y cerca de 600 vehículos usan este sistema de transbordadores, aunque el servicio suele verse afectado por tormentas, fuertes vientos y tareas de mantenimiento.
El proyecto chileno para construir un túnel bajo el Estrecho de Magallanes
A fines de 2024, Chile presentó una ambiciosa iniciativa para construir un túnel submarino bajo el Estrecho de Magallanes. La obra tendría una extensión aproximada de 3,7 kilómetros y reemplazaría el actual sistema de barcazas que conecta Punta Delgada con Bahía Azul.
El proyecto demandaría una inversión estimada de 1.500 millones de dólares y, según la propuesta original, debería contar con financiamiento conjunto entre Argentina y Chile.
La iniciativa, impulsada por el gobernador de la Región de Magallanes y de la Antártica chilena, Jorge Flies, busca ofrecer una solución permanente para la conectividad en esta zona estratégica. Según las autoridades chilenas, el objetivo es mejorar fortalecer el comercio binacional, movilidad regional y potenciar el turismo.
El debate sobre un túnel argentino que conecte Santa Cruz con Tierra del Fuego

La discusión volvió a tomar fuerza a fines de diciembre de 2025 cuando el usuario Matías Battaglia planteó en la red social X una pregunta que despertó curiosidad: “¿Podría Santa Cruz tener un túnel propio que conecte directamente con Tierra del Fuego sin pasar por Chile?”.
La respuesta técnica es que sí, aunque el principal obstáculo sería el costo y la complejidad de una obra de esa magnitud. Battaglia comparó la idea con el túnel Seikan de Japón, uno de los túneles submarinos más largos del mundo.
Esta megaestructura fue planificada en la década de 1940, comenzó a construirse en 1964 y se inauguró en 1988. De sus 53 kilómetros totales, 23,3 corren por debajo del estrecho de Tsugaru, en una región conocida por sus fuertes tormentas y actividad sísmica.
En comparación, un eventual túnel entre Santa Cruz y Tierra del Fuego debería ser todavía más largo: se calcula que tendría unos 63 kilómetros en total, con cerca de 33 kilómetros bajo el agua. El proyecto asiático costó originalmente 3.600 millones de dólares, aunque el monto final se estima cercano a 7.000 millones de dólares.
La idea de establecer una conexión física directa entre el continente argentino y Tierra del Fuego no es nueva. En 2015 se sancionó la Ley 26.776, que establecía como política de Estado la integración física entre ambos territorios.
La normativa contemplaba diferentes alternativas, entre ellas la utilización de buques porta-rodantes para garantizar la continuidad del transporte, además de la extensión de la Ruta Nacional 40 en territorio fueguino. También, se había anunciado la creación de un fideicomiso para financiar obras de conectividad, aunque finalmente nunca se concretó.



















