Rosario pide llevarla al Monumento: historia, decreto de 1962 y riesgos
Rosario pide llevarla al Monumento: historia, decreto de 1962 y riesgos Foto: Museo Histórico Nacional

Rosario aprobó una resolución para solicitar al Poder Ejecutivo Nacional y al Museo Histórico Nacional (MHN) el traslado definitivo de la llamada Bandera de Macha a la Galería/Sala de Honor de las Banderas del Monumento Nacional a la Bandera. El argumento es conocido: si la ciudad es “cuna de la bandera”, debería alojar una de las piezas más antiguas vinculadas al universo belgraniano.

El punto es que el reclamo se reactiva con fuerza después del traslado del sable corvo de San Martín desde el MHN al Regimiento de Granaderos, un antecedente que, puertas adentro del sistema de museos, se lee como una señal: si un emblema se mueve, otros podrían empezar a “pedirse” también. En el MHN, ese temor se sintetiza en una idea: el patrimonio no es una colección de trofeos disputables, sino un conjunto que se debilita cuando se lo fragmenta por presiones coyunturales.

¿Qué es la Bandera de Macha y por qué importa tanto?

Bajo el nombre “banderas de Macha” se agrupan dos paños históricos encontrados en la actual Bolivia, asociados a los años más duros de la guerra por la emancipación. La historia documentada por el MHN ubica el hallazgo en Titiri, paraje de Macha, cuando un sacerdote retiró telas enrolladas que estaban ocultas detrás de cuadros religiosos. El sitio, además, aparece ligado al recorrido del Ejército del Norte: allí Belgrano montó su cuartel general tras Vilcapugio, y la memoria local sostuvo que las enseñas se escondieron para que no cayeran en manos realistas.

La Bandera de Macha atribuida a Belgrano está en el MHN desde 1896 Foto: Museo Histórico Nacional

Lo decisivo es que no se trata de “la bandera de Rosario” (esa, en rigor, tiene un destino histórico incierto), sino de banderas de campaña que habrían identificado a tropas patriotas en el Alto Perú. Por su tamaño, el propio MHN plantea una hipótesis práctica: no eran para agitar “en primera línea”, sino para señalar posiciones, como banderas de artillería o puntos de reunión. Esa función militar explica parte de su aura: son textiles de guerra, no souvenirs cívicos.

Dos banderas, dos países, dos debates

La comparación ayuda a entender el conflicto:

  • Bandera A (o “de Ayohuma”): tres franjas celeste–blanco–celeste, sin sol, de seda, mide aprox. 2,32 m x 1,53 m. Es la que está en el MHN desde 1896 y fue restaurada durante 2007–2009 bajo criterios de conservación preventiva (mínima intervención, reversibilidad, materiales estables).
  • Bandera B (o “de Macha”): tres franjas blanco–celeste–blanco, también sin sol. Durante años se confundieron colores por la envoltura con la que fue guardada (se creyó que había “rojo”, luego se determinó que correspondía a la funda). Esta pieza se conserva en Sucre, en el Museo Casa de la Libertad, y se registró una restauración conjunta argentino-boliviana en 2016.

Cuando Rosario pide “la Bandera de Macha”, en la práctica apunta a la Bandera A que está en Buenos Aires (la celeste–blanco–celeste), que también es conocida como “de Ayohuma”. Y allí aparece la primera tensión histórica: no es una reliquia nacida en Santa Fe, sino un testimonio del frente altoperuano de la guerra, un territorio hoy boliviano pero entonces central en la estrategia revolucionaria.

El decreto olvidado: Frondizi ya había ordenado el traslado en 1962

Un dato clave, que vuelve como boomerang político, es que Arturo Frondizi firmó el Decreto N.º 1.285 (9 de febrero de 1962) para conmemorar los 150 años del primer izamiento y dispuso que la Bandera de Macha exhibida en el MHN fuera trasladada al Monumento. Según reconstrucciones periodísticas y testimonios de especialistas, la medida no se concretó y, aun así, se la considera “vigente” en la discusión pública local.

La bandera apareció detrás de un cuadro Foto: Museo Histórico Nacional

La historia suma un capítulo institucional: en 2006, un dictamen del Senado impulsó gestionar ante Bolivia la cesión de la bandera conservada en Sucre y, al mismo tiempo, reafirmó la idea de que ambas deberían exhibirse en Rosario. Ese documento muestra que el debate no es una chispa reciente: hace décadas que la bandera funciona como símbolo dentro de otra discusión más amplia, la del federalismo cultural y la concentración patrimonial en la Capital.

El argumento del MHN: conservar no es “negar”, es evitar el daño

Del otro lado, el museo insiste en lo que el público suele subestimar: trasladar un textil de más de dos siglos no es mover un objeto, es exponerlo a riesgos físicos, climáticos y lumínicos. La Bandera A se preserva con condiciones controladas y su restauración demandó años de trabajo especializado para estabilizar fibras, costuras y roturas. Es el tipo de pieza que, en términos de conservación, se presta “menos” que otras porque el traslado puede ser el principio de un deterioro irreversible.

A esto se suma una razón “sistémica”: si el criterio para reubicar bienes fuera la pertenencia provincial o el peso simbólico local, el precedente podría multiplicar reclamos y debilitar colecciones nacionales, tal como se advirtió en el debate público posterior al sable corvo. En ese escenario, una solución intermedia aparece en la propia discusión: exhibir réplicas de alta fidelidad en sedes con gran flujo turístico y educativo, sin comprometer el original.

¿Y el Monumento? Obras, salas cerradas y la pregunta por las condiciones reales

El pedido rosarino también se enlaza con el estado del Monumento Nacional a la Bandera, que atraviesa trabajos de puesta en valor. Según su sitio oficial, durante la restauración permanecen cerradas áreas clave (como sala de banderas, miradores y ascensor) y se avisa que no se realizan recorridos mediados hasta finalizar obras. Traducido: incluso quienes sostienen el traslado deben responder una pregunta concreta: ¿están dadas hoy las condiciones técnicas para alojar un textil extremadamente frágil?

Manuel Belgrano, devoto de la Virgen Foto: Wikipedia

La paradoja es evidente: la bandera se pide para reforzar un “centro simbólico”, pero la logística patrimonial exige lo contrario del impulso político: tiempos largos, protocolos, seguros, embalajes, vitrinas con control estricto y, sobre todo, continuidad presupuestaria. Sin eso, el gesto de traerla podría convertirse en una victoria de corto plazo y un problema de largo plazo.

Claves históricas

  1. No hay consenso absoluto sobre si las banderas de Macha fueron la primera bandera izada por Belgrano en el Paraná; el propio MHN registra el debate historiográfico y la insuficiencia documental para afirmarlo como certeza.
  2. Lo que sí es sólido es su valor como símbolo de la emancipación americana: textiles de guerra, atravesados por el uso y el tiempo, cuya preservación implica decisiones técnicas, no solo emotivas.
  3. La polémica cruza tres planos: historia (qué fue), política cultural (dónde debe estar) y conservación (cómo evitar que se pierda). El desafío es no sacrificar el tercero por acelerar el segundo.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está hoy la Bandera de Macha “argentina”? En el Museo Histórico Nacional, en Buenos Aires (Bandera A o “de Ayohuma”), parte de su patrimonio desde 1896.

¿Por qué Rosario la reclama? Por su vínculo simbólico con el primer izamiento de 1812 y por antecedentes como el decreto de 1962 que ordenaba el traslado.

¿La otra bandera dónde está? En Sucre (Bolivia), en el Museo Casa de la Libertad (Bandera B).