La estación de subte más profunda de Buenos Aires y la historia secreta que esconde bajo tierra
Ubicada a 22 metros bajo tierra, no solo ostenta un récord en la red porteña: también resume más de un siglo de historia urbana, ingeniería, memoria y transformaciones en Buenos Aires.

En Buenos Aires, buena parte de la historia no se contempla únicamente en fachadas, cúpulas o avenidas. También se descubre hacia abajo. Bajo el ritmo vertiginoso de la superficie existe otra ciudad: una red de túneles, estaciones y obras de ingeniería que cuenta cómo fue creciendo la capital argentina. En ese mapa subterráneo, hay una parada que sobresale por una marca singular: Once - 30 de Diciembre es la estación de subte más profunda de Buenos Aires, ubicada a 22 metros bajo tierra. Pero el dato del récord no alcanza para explicar su relevancia. La estación no solo sobresale por su profundidad, sino también porque resume en un mismo espacio la historia del subte, la ingeniería urbana, la expansión del transporte y la memoria reciente de la Ciudad.
En una Buenos Aires donde buena parte del patrimonio se mira hacia arriba, en cúpulas, diagonales y edificios históricos, esta estación obliga a mirar hacia abajo. Descender a Once - 30 de Diciembre es, en cierto modo, entrar en otra capa de la ciudad: una donde conviven antiguos túneles ferroviarios, líneas centenarias y una de las obras más complejas del sistema de transporte porteño.
La historia del subte porteño empezó en 1913 y cambió para siempre a Buenos Aires
Para entender por qué esta estación llegó tan profundo, primero hay que recordar que Buenos Aires inauguró su primer subte el 1° de diciembre de 1913, cuando se habilitó la actual Línea A entre Plaza de Mayo y Plaza Miserere. Ese hecho convirtió a la capital argentina en la primera ciudad de América Latina, del hemisferio sur y del mundo hispanohablante en contar con este medio de transporte. Desde entonces, el subte comenzó a formar parte de la identidad urbana porteña.

Con el paso del tiempo, la red fue creciendo con nuevas trazas, estilos arquitectónicos y tecnologías. Sin embargo, la Línea H tuvo una particularidad decisiva: fue la primera línea completamente nueva construida después de unas seis décadas, y fue diseñada para unir norte y sur de la Ciudad con una traza transversal que permitiera combinar con las líneas A, B, D y E. Esa condición la volvió estratégica, pero también mucho más compleja desde el punto de vista técnico.
Por qué la estación más profunda de Buenos Aires tuvo que construirse a 22 metros
La explicación del récord de profundidad de Once - 30 de Diciembre está en lo que tenía por encima. Al tratarse de una estación de la Línea H, su construcción debió adaptarse a una ciudad que ya contaba con líneas históricas, túneles ferroviarios, conductos cloacales, redes de agua y múltiples estructuras subterráneas. En este caso puntual, la estación tuvo que levantarse por debajo de la Línea A y también por debajo del famoso “Túnel 1912”, una vieja conexión ferroviaria entre Once y Puerto Madero.
Esa superposición explica también su diseño. A diferencia de otras estaciones del subte porteño, Once - 30 de Diciembre presenta una forma abovedada, una solución de ingeniería pensada para soportar el peso de los túneles y de la masa de tierra que tiene encima. Esa tipología le da una estética particular, pero sobre todo revela que su construcción fue una respuesta técnica a un subsuelo ya ocupado por más de un siglo de infraestructura urbana.
El Túnel 1912: la obra olvidada que ayuda a explicar el subsuelo de Buenos Aires
Uno de los elementos más fascinantes de esta historia es el llamado Túnel 1912, una obra poco conocida para muchos porteños. Su origen se remonta a comienzos del siglo XX, cuando surgió la necesidad de conectar el entonces Ferrocarril del Oeste con la zona portuaria para trasladar cargas sin colapsar una ciudad que ya crecía en superficie. El proyecto fue impulsado por el ingeniero inglés David Simpson, recibió concesión por ley en 1909 y las obras comenzaron en 1912.
La obra fue una verdadera proeza para su época. El túnel tuvo más de cinco kilómetros de extensión, fue excavado con trabajo manual, utilizó millones de ladrillos, enormes volúmenes de cemento y piedra, y entró en servicio en 1916. En algunos tramos llegó a tener profundidades cercanas a los 23 metros, lo que da una idea del desafío técnico que implicó construir, décadas después, una estación de subte moderna por debajo o entre esas capas de infraestructura previa.
La Línea H: la expansión más moderna del subte porteño
La historia de Once - 30 de Diciembre también está íntimamente ligada al nacimiento de la Línea H. La estación fue inaugurada en dos etapas: primero se presentó la obra civil el 31 de mayo de 2007 y luego se abrió al público el 18 de octubre de 2007, junto con otras estaciones del tramo original. Durante sus primeros años, además, tuvo un papel central en la operación de la línea porque fue la cabecera norte provisoria hasta la inauguración de Corrientes, en diciembre de 2010.

Con el tiempo, la línea siguió creciendo. Según la información oficial del Gobierno de la Ciudad, la Línea H presta servicio entre Hospitales y Facultad de Derecho, tiene 12 estaciones y una extensión de 8,2 kilómetros. En su desarrollo se fueron sumando estaciones clave como Parque Patricios en 2011, Hospitales en 2013, Córdoba y Las Heras en 2015, Santa Fe en 2016 y Facultad de Derecho en 2018. Más que una simple ampliación de la red, la H fue pensada como una herramienta de integración urbana.
La estación también guarda arte, tango y memoria colectiva
Otro rasgo que vuelve especial a Once - 30 de Diciembre es su dimensión cultural. La Línea H fue concebida como “Paseo Turístico-Cultural Subterráneo del Tango” por la Ley 1024, que asignó a distintas estaciones figuras emblemáticas de la música ciudadana. En el caso de Once, el homenajeado es Aníbal Troilo, uno de los grandes nombres del tango argentino.
Por eso, en la estación se pueden ver nueve obras de Hermenegildo Sábat dedicadas a “Pichuco”, integradas al recorrido visual del espacio. Esa decisión convirtió a la parada en algo más que un nodo de transporte: la transformó también en un lugar donde el patrimonio cultural dialoga con la vida cotidiana de miles de pasajeros.
Pero hay una capa más. En 2015, la Legislatura porteña aprobó que la estación dejara de llamarse solamente Once para pasar a llamarse “Once - 30 de Diciembre”, en homenaje a las víctimas de la tragedia de Cromañón. Desde entonces, el nombre de la estación también funciona como una marca de memoria, vinculando el transporte público con uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de Buenos Aires.
Qué hace tan fascinante a la estación más profunda de Buenos Aires
La singularidad de Once - 30 de Diciembre no está únicamente en sus 22 metros de profundidad. Lo verdaderamente extraordinario es que en ese subsuelo convergen distintos tiempos de Buenos Aires: el de la ciudad pionera que inauguró el primer subte de América Latina en 1913; el de la ingeniería ferroviaria que perforó el centro con el Túnel 1912; el de la expansión contemporánea de la Línea H desde 2007; y el de la memoria urbana incorporada a partir de 2015.
Por eso, cuando se habla de la estación de subte más profunda de Buenos Aires, no se trata solo de una curiosidad urbana. Se trata de una pieza viva de la historia porteña, construida debajo de otras obras históricas, atravesada por el arte, marcada por la memoria y convertida en una síntesis casi perfecta de cómo Buenos Aires también se fue edificando bajo tierra.


















