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Borges murió en 1986 y fue enterrado en Ginebra, pero una antigua entrevista reveló su deseo de descansar en la Recoleta

Una entrevista de 1969 recuperó el deseo del escritor de ser enterrado junto a su familia, aunque su última decisión lo llevó a descansar en Suiza.

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges Foto: Instagram @marianavatteone
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La escena ocurrió frente a las cámaras de la televisión francesa. Era 1969 y Jorge Luis Borges, consagrado como uno de los escritores argentinos más importantes, recorría el Cementerio de la Recoleta durante una entrevista realizada por los periodistas José María Berzosa y André Camp.

Entre antiguos mausoleos, esculturas y estrechos pasillos, el autor de El Aleph habló con naturalidad sobre la muerte. Cerca de la bóveda de sus antepasados, manifestó su deseo de ser enterrado en el lugar donde descansaba gran parte de su familia.

Sin embargo, Borges nunca fue sepultado en Buenos Aires. Murió el 14 de junio de 1986, a los 86 años, y sus restos permanecen a miles de kilómetros de la Argentina, en la ciudad suiza de Ginebra.

La entrevista en la que Borges habló de su tumba

El documental francés de 1969 adquirió con los años un valor histórico inesperado. En aquella producción, Borges recorrió la Recoleta y se refirió al panteón de su familia. Sus palabras fueron interpretadas como una manifestación concreta de su voluntad de descansar allí.

No era la primera vez que relacionaba su destino con ese cementerio. En su antología personal, publicada en 1961, el propio escritor afirma: “No paso ante La Recoleta sin recordar que están sepultados ahí mi padre, mis abuelos y tatarabuelos, como yo lo estaré”.

La bóveda de la familia de Borges Foto: Instagram @elrecoleta

En la bóveda familiar descansan figuras centrales de su historia personal, entre ellas su madre, Leonor Acevedo Suárez, y su hermana, Norah Borges. También existe una fuerte conexión con el coronel Isidoro Suárez, bisabuelo materno del escritor y militar de las guerras de la independencia.

Para Borges, la Recoleta no era únicamente un cementerio. Era un espacio en el que se cruzaban la historia argentina, la memoria familiar y su propia literatura. En 1923 incluyó el poema “La Recoleta” en Fervor de Buenos Aires, su primer libro de poesía, y allí imaginó el lugar de sus cenizas.

Por qué Borges eligió finalmente Ginebra

El destino cambió en los últimos meses de su vida. La explicación se encuentra en Ginebra, la ciudad donde Borges había vivido durante su adolescencia.

Su familia llegó a Suiza en 1914. Allí, el joven escritor estudió en el Collège Calvin, perfeccionó su francés, aprendió alemán y descubrió autores y corrientes filosóficas que influirían profundamente en su obra. Ginebra fue para él una etapa de formación, libertad intelectual y felicidad.

La relación entre Jorge Luis Borges y Suiza
Jorge Luis Borges Foto: Wikipedia

En noviembre de 1985, gravemente enfermo, Borges regresó a esa ciudad acompañado por María Kodama. Sabía que su estado de salud era delicado y que probablemente no volvería a Buenos Aires.

El 6 de mayo de 1986, poco más de un mes antes de morir, envió una carta a la agencia EFE en la que se definió como un “hombre libre” y comunicó su decisión de permanecer en Ginebra. Explicó que la ciudad representaba algunos de los años más felices de su vida.

También recordó con nostalgia el Buenos Aires de las guitarras, las milongas, los patios y los aljibes. Para entonces, consideraba que aquella ciudad que conservaba en su memoria ya no existía.

Una tumba llena de símbolos y secretos

Tras su muerte, Borges fue enterrado en el Cementerio de Plainpalais, también conocido como Cimetière des Rois o Cementerio de los Reyes. Es un espacio reservado para personalidades vinculadas con la historia y la cultura de Ginebra.

Tumba de Borges
Tumba de Borges Foto: Wikipedia

Su lápida es sobria, pero está cargada de referencias literarias. En uno de sus lados aparecen siete guerreros, mientras que en el reverso se observa un barco vikingo. Las imágenes y las inscripciones remiten a las antiguas tradiciones anglosajonas, las sagas nórdicas y los textos medievales que fascinaron al escritor.

El diseño fue concebido por María Kodama y realizado por el artista argentino Eduardo Longato. Más que una sepultura tradicional, la tumba parece una página de piedra que invita a descifrar sus símbolos.

El debate por el regreso de Borges

Después de su muerte surgieron distintas iniciativas para trasladar sus restos a la Argentina. Familiares, escritores e investigadores sostienen que Borges debería descansar en la bóveda de la Recoleta, tal como había expresado décadas antes.

En 2023, su sobrina nieta Mariana de Torre manifestó públicamente el deseo de que los restos fueran llevados a Buenos Aires para descansar junto a su madre y su hermana.

María Kodama rechazó durante años cualquier intento de repatriación. Afirmaba que Borges había elegido conscientemente quedarse en Suiza y que trasladarlo implicaría desconocer su última voluntad.

Así nació una pregunta que todavía no tiene una respuesta definitiva: ¿debe respetarse el deseo que Borges expresó en la Recoleta o la decisión que tomó durante sus últimos días en Ginebra?

La Recoleta representaba su familia, su infancia y su Buenos Aires perdido. Ginebra simbolizaba su formación, la felicidad de la juventud y la libertad de elegir su último refugio.

Como en sus mejores relatos, Borges dejó dos destinos posibles, dos testimonios y un enigma final. Quizás su tumba sea, después de todo, el último laberinto del escritor argentino.

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