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Tras los pasos de Jorge Luis Borges: las casas, cafés y bibliotecas de Buenos Aires que recuerdan al famoso escritor

Este 24 de agosto, Jorge Luis Borges cumpliría 127 años. Un recorrido por las casas, bibliotecas, cafés y rincones de Buenos Aires que marcaron su vida y todavía siguen en pie.

Calle de Borges en Palermo
Calle de Borges en Palermo Foto: Turismo Buenos Aires
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Buenos Aires puede recorrerse de muchas maneras, pero existe un itinerario capaz de transformar la ciudad en un enorme libro abierto: seguir los pasos de Jorge Luis Borges por los lugares donde vivió, trabajó y encontró inspiración.

El escritor convirtió patios, bibliotecas, arrabales y esquinas porteñas en piezas de una geografía universal. Palermo, Recoleta, Boedo, Monserrat y San Telmo todavía conservan espacios vinculados con su historia personal y literaria.

Palermo: el barrio donde comenzó el universo de Borges

La relación de Borges con Palermo nació mucho antes de que el barrio se convirtiera en un polo gastronómico y turístico. Su Palermo era el de principios del siglo XX, formado por casas bajas, patios, almacenes y calles atravesadas por historias de cuchilleros.

La relación entre Jorge Luis Borges y Suiza
Jorge Luis Borges Foto: Wikipedia

En la actual calle Jorge Luis Borges se encuentran dos direcciones fundamentales. En el número 2135 estaba la casa de su abuela, mientras que en el 2147 vivió con sus padres. Aunque no funcionan como museos, ambas propiedades permiten imaginar el escenario donde comenzó a formarse su mirada sobre Buenos Aires.

A pocas cuadras se encuentra la Escuela Superior de Varones N.º 1, en Thames 2321, otro punto incluido en los recorridos históricos dedicados al autor. Caminar por esta zona permite descubrir cuánto cambió Palermo y cuánto permanece oculto detrás de sus fachadas.

Biblioteca Miguel Cané: el lugar donde Borges escribía en secreto

Uno de los sitios más impactantes del recorrido se encuentra en Carlos Calvo 4319, en Boedo. Allí funciona la Biblioteca Miguel Cané, donde Borges trabajó como catalogador entre 1937 y 1946.

El escritor aprovechaba sus momentos libres para leer y avanzar con sus textos. La tradición sostiene que en la terraza de este edificio escribió parte de “Las ruinas circulares”, uno de sus cuentos más reconocidos.

En la planta alta funciona actualmente el Espacio Borges, con salas dedicadas a diferentes facetas de su vida. Allí se conservan su escritorio, una máquina de escribir y fotografías relacionadas con su trayectoria. La biblioteca fue renovada, pero mantiene la atmósfera silenciosa que permite imaginar al joven Borges rodeado de libros y papeles.

La antigua Biblioteca Nacional y una gran ironía de su vida

En México 564, en Monserrat, se levanta la antigua sede de la Biblioteca Nacional. Borges fue nombrado director de la institución en 1955, cuando su pérdida de la vista ya era avanzada.

Jorge Luis Borges en su antiguo despacho de la Bibloteca Nacional Foto: Wikipedia

La paradoja de recibir una enorme biblioteca cuando casi no podía leer quedó inmortalizada en su famoso“Poema de los dones”. El edificio conserva pasillos, patios y salas que parecen conectarse directamente con algunos de los grandes temas de su obra: los libros infinitos, la memoria, la oscuridad y los laberintos.

Muy cerca, en México 524, se encuentra la sede de la Sociedad Argentina de Escritores, otro de los puntos integrados al circuito borgeano de la ciudad.

Café Tortoni: una mesa dentro de la historia porteña

La siguiente parada puede hacerse en el Café Tortoni, ubicado en Avenida de Mayo 825. Fundado en 1858, es considerado el café más antiguo de Buenos Aires y por sus mesas pasaron figuras como Borges, Federico García Lorca, Luigi Pirandello y Julio Cortázar.

Tour de Borges
Café Tortoni Foto: Turismo Buenos Aires

Sus mesas de mármol, vitrales, fotografías y obras de arte conservan el clima intelectual de otras épocas. El salón también exhibe esculturas y referencias dedicadas a sus visitantes más famosos, entre ellos Borges.

Para quienes realizan el recorrido a pie, el Tortoni es una pausa ideal para tomar un café y contemplar un espacio que todavía conserva buena parte de la memoria cultural porteña.

Recoleta y Retiro: las casas y esquinas que llegaron a su poesía

Borges vivió en distintos domicilios de Recoleta y Retiro. Uno de ellos estuvo en Pueyrredón 2190, señalado como su segunda casa en Buenos Aires. También residió durante años sobre la calle Maipú y frecuentó la zona de Libertad, Juncal y avenida Quintana, cuyas esquinas quedaron asociadas con su poesía.

Borge visitando la Recoleta
Jorge Luis Borges Foto: Instagram @marianavatteone

En el Cementerio de la Recoleta, ubicado en Junín 1760, se encuentra la bóveda de la familia Borges. Allí descansan su padre, su madre y su hermana Norah. El escritor, en cambio, murió el 14 de junio de 1986 y fue sepultado en Ginebra, Suiza.

Otro punto cercano es la antigua casa de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, sobre la calle Posadas. Borges compartía allí cenas, conversaciones y proyectos literarios con dos figuras centrales de su círculo intelectual.

San Telmo y la historia detrás de “El Aleph”

En Tacuarí 704 estuvo la casa de Estela Canto, escritora y traductora con quien Borges mantuvo una intensa relación afectiva e intelectual. La dirección también forma parte de los recorridos impulsados por la Biblioteca Nacional.

Borges le dedicó “El Aleph”, uno de los cuentos más famosos de la literatura en español. Frente a esa fachada, el visitante descubre que detrás de una obra llena de infinitos también existió una historia profundamente humana.

Un recorrido para entrar en el laberinto de Borges

Seguir a Borges por Buenos Aires no consiste solamente en completar una lista de direcciones. La verdadera experiencia aparece al caminar, observar un patio, entrar en una biblioteca o detenerse frente a una esquina aparentemente común.

El circuito puede dividirse en tres jornadas: Palermo para conocer su infancia; Boedo, Monserrat y San Telmo para reconstruir su vida profesional; Recoleta y Retiro para acercarse a sus últimas casas y vínculos personales.

Borges ya no camina por Buenos Aires, pero la ciudad todavía conserva sus rastros. Están en una biblioteca de Boedo, en un café de Avenida de Mayo y en las fachadas silenciosas donde, por un instante, la realidad parece convertirse en uno de sus cuentos.

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