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Antes de cruzar los Andes, San Martín peleó contra Napoleón: las batallas que lo transformaron en estratega

Antes de cruzar los Andes, en Europa, el futuro Padre de la Patria aprendió el arte de la guerra enfrentando a uno de los ejércitos más temidos del mundo: el de Napoleón Bonaparte.

Las batallas de San Martín en España
Las batallas de San Martín en España Foto: Archivo
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Mucho antes de convertirse en el gran símbolo de la independencia sudamericana, José de San Martín fue un joven oficial criollo formado en España, donde vivió desde su infancia y sirvió durante décadas en el ejército español. Según Billiken, el prócer pasó 27 años en Europa antes de regresar al Río de la Plata, y fue en ese escenario donde participó en combates decisivos durante las Guerras Napoleónicas.

El San Martín que pocos conocen: un soldado antes que un Libertador

Cuando se habla de San Martín, la memoria colectiva suele viajar directo a San Lorenzo, el Cruce de los Andes, Chacabuco, Maipú y la campaña del Perú. Sin embargo, su historia militar comenzó mucho antes, lejos de América y en medio de una Europa sacudida por la expansión napoleónica.

San Martín ingresó al ejército siendo muy joven. La experiencia acumulada en España no fue un detalle menor: allí aprendió disciplina, organización de tropas, lectura del terreno, manejo de caballería y, sobre todo, una enseñanza que luego aplicaría en Sudamérica: un ejército poderoso también podía ser vencido si se combinaban estrategia, moral y oportunidad.

Esa idea quedó marcada a fuego durante la invasión francesa a España en 1808. Napoleón, que venía de imponer su dominio sobre gran parte de Europa, buscaba controlar la península ibérica. Pero la resistencia española cambió sus planes, y San Martín estuvo allí, en primera línea. El Instituto Nacional Sanmartiniano ubica su participación en Andalucía, bajo las órdenes del Marqués de Coupigny, en el contexto de la campaña contra las fuerzas francesas.

Arjonilla: el combate donde San Martín estuvo al borde de la muerte

El 23 de junio de 1808, San Martín protagonizó una de las acciones más impactantes de su etapa europea: el combate de Arjonilla. Según la reconstrucción difundida por Billiken, encabezó un pequeño destacamento de apenas 21 hombres y enfrentó a fuerzas francesas superiores en número.

¿Por qué San Martín pasó tantos en España?
José de San Martín Foto: Instituto Sanmartiniano

La escena parece sacada de una película: un joven oficial criollo, rodeado por enemigos, jugándose la vida en una carga de caballería. El Instituto Nacional Sanmartiniano recoge que, en esa acción, San Martín atacó con tanta decisión que logró desbaratar a los franceses, dejando dragones muertos, prisioneros y caballos capturados.

Napoleón Bonaparte
Napoleón Bonaparte

Pero el dato más cinematográfico es otro. En medio del combate, San Martín quedó en peligro y fue auxiliado por Juan de Dios, quien le salvó la vida. Años más tarde, en San Lorenzo, se repetiría una imagen casi profética: otro soldado, Juan Bautista Cabral, también lo salvaría en plena batalla.

Arjonilla no solo fue una victoria táctica. Fue una demostración temprana del carácter de San Martín: audaz, frío bajo presión y capaz de liderar desde el frente.

Bailén: la derrota que rompió el mito de Napoleón

Menos de un mes después, San Martín participó en una batalla que tuvo repercusión internacional: Bailén, librada el 19 de julio de 1808. Allí, las fuerzas españolas consiguieron una de las primeras grandes derrotas del ejército napoleónico en campo abierto, un hecho que golpeó el prestigio militar de Francia y encendió la moral de la resistencia española.

Batalla de Bailén
Las batallas de San Martín en España Foto: Archivo

Para San Martín, Bailén fue una escuela. No se trató solo de combatir, sino de observar cómo un ejército que parecía invencible podía derrumbarse por errores de cálculo, desgaste, calor extremo, logística deficiente y resistencia local.

El Instituto Nacional Sanmartiniano sostiene que San Martín actuó en el ala izquierda del Ejército de Andalucía, vinculado al regimiento de caballería de Borbón y bajo la órbita de Coupigny. También señala que, tras la batalla, fue ascendido a teniente coronel y recibió una medalla por su desempeño.

Ese ascenso fue mucho más que una distinción. Para el futuro Libertador, significó reconocimiento profesional dentro de una guerra compleja y sangrienta. En Bailén, San Martín no solo ganó prestigio: entendió el valor de la moral colectiva, de la disciplina y de la sorpresa estratégica.

Albuera: sangre, alianzas y una conexión inesperada con Buenos Aires

La tercera gran experiencia europea de San Martín contra las fuerzas napoleónicas fue la batalla de Albuera, el 16 de mayo de 1811. Según Billiken, fue su última gran batalla en España y dejó más de 10.000 muertos, en un combate de resultado incierto pero de enorme impacto para la resistencia contra Francia.

Regimiento británico defendiendo su bandera
Las batallas de San Martín en España Foto: Archivo

Allí combatieron fuerzas españolas, británicas y portuguesas. El mando general estuvo en manos de William Beresford, un nombre conocido para el Río de la Plata: era el mismo militar británico que había sido derrotado en Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas de 1806.

La coincidencia resulta fascinante. San Martín, que años después sería líder de la emancipación americana, combatía en Europa bajo un mando aliado vinculado a un episodio clave de la historia rioplatense. La guerra, en ese momento, ya era un tablero global.

Albuera le dejó otra lección central: las alianzas podían ser necesarias, pero debían tener un objetivo claro. Esa idea reaparecería luego en su Plan Continental, cuando entendió que liberar América no era una suma de campañas aisladas, sino una estrategia regional.

De España al Río de la Plata: el regreso que cambió la historia

Después de Albuera, San Martín pidió su retiro del ejército español en septiembre de 1811. Luego viajó a Inglaterra, donde se reunió con compatriotas como Carlos María de Alvear, y finalmente regresó al Río de la Plata el 9 de marzo de 1812 a bordo de la fragata George Canning.

Apenas llegó, el Primer Triunvirato le encargó la creación de un cuerpo militar de élite: los Granaderos a Caballo. Esa fuerza tendría su bautismo de fuego en San Lorenzo y se convertiría en una pieza clave de la guerra independentista.

Lo que vino después es conocido: la organización del Ejército de los Andes, el cruce de la cordillera, la liberación de Chile y la campaña del Perú. Pero nada de eso puede entenderse sin mirar antes a Arjonilla, Bailén y Albuera.

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