
Quienes recorren el Boulevard Marítimo entre el Torreón del Monje y Cabo Corrientes reconocen inmediatamente la curva de Playa Varese. Sus aguas generalmente calmas, su ubicación privilegiada y su ambiente familiar la convirtieron en una de las playas más elegidas de Mar del Plata.
Sin embargo, detrás de las sombrillas y los edificios modernos existe una historia atravesada por náufragos británicos, inmigrantes italianos, veraneos aristocráticos y grandes construcciones que ya no existen.
El naufragio que originó una leyenda marplatense
Una de las versiones más conocidas relaciona el antiguo nombre de Playa de los Ingleses con una expedición británica del siglo XVIII.
La historia se remonta al HMS Wager, una fragata perteneciente a la escuadra del almirante George Anson que naufragó en 1741 cerca del archipiélago de Guayaneco, frente a la Patagonia chilena. Parte de la tripulación logró construir una embarcación pequeña con los restos del barco para continuar una travesía desesperada.

Según la tradición local, algunos marineros habrían llegado hasta la zona de Cabo Corrientes y quedaron abandonados en las inmediaciones de la actual playa. Allí sobrevivieron cazando y buscando alimentos hasta que el grupo se dispersó: dos habrían muerto, otros fueron capturados y cuatro terminaron prisioneros de las autoridades españolas.
No obstante, la ubicación exacta del desembarco continúa siendo discutida. Diversos investigadores cuestionan que los sobrevivientes hayan llegado realmente a Mar del Plata. Por eso, el episodio permanece en un terreno donde la documentación histórica convive con la leyenda.
La huella de los trabajadores ferroviarios
Existe otra explicación, mucho más cercana al nacimiento turístico de la ciudad.
El ferrocarril llegó a Mar del Plata en 1886 y cambió definitivamente su conexión con Buenos Aires. La nueva línea facilitó el traslado de familias adineradas y permitió que la incipiente villa balnearia se transformara en uno de los destinos favoritos de la élite argentina.
Junto con el tren llegaron técnicos y trabajadores británicos vinculados a la expansión ferroviaria. Muchos de ellos frecuentaban aquel sector costero, que comenzó a ser identificado popularmente como Playa de los Ingleses. Esta teoría es considerada una de las explicaciones más consistentes sobre el origen del nombre.

En aquellos años, la costa era muy diferente. Todavía no existía la bahía artificial actual, el camino costero no estaba consolidado y varias construcciones de madera se levantaban cerca de la arena.
La insólita regla que separaba a hombres y mujeres
La vida en la playa también estaba sometida a estrictas normas sociales.
Un reglamento de baños de 1888 establecía que los hombres y las mujeres debían mantenerse separados por una distancia aproximada de 30 metros. Ellos acostumbraban llegar vestidos con traje y galera, mientras ellas utilizaban vestidos largos, capelinas y prendas que cubrían gran parte del cuerpo.
La escena estaba muy lejos de la actual Varese. La playa era entonces un espacio elegante y cuidadosamente vigilado, destinado principalmente a los integrantes de la alta sociedad.
Los hoteles que transformaron la costa
Con el crecimiento del turismo aparecieron establecimientos como el Old Boys, Bellavista, Scafidi y Centenario. Sus terrazas, salones y galerías ofrecían vistas privilegiadas al océano y ayudaron a construir la imagen refinada de la primera Mar del Plata turística.
Entre ellos sobresalió el Hotel Centenario, impulsado por Luigi Varese, también conocido como Luis Varese. El inmigrante genovés había llegado a la ciudad en 1895, cuando tenía unos 20 años. Después de trabajar en gastronomía, inauguró el establecimiento en 1908.

El hotel tenía restaurante, salón de té y alrededor de 120 habitaciones. Durante décadas fue uno de los edificios más prestigiosos del sector y su nombre quedó asociado para siempre con la bahía.
Otro lugar emblemático fue el Hotel Bellavista, construido en la década de 1920. Sus famosas arcadas de piedra atravesaban el camino inferior y formaban un pasaje que los vecinos llamaban simplemente “el túnel”.
La demolición que borró una postal histórica
La modernización de la costa modificó profundamente el paisaje. El avance del Boulevard Marítimo y las nuevas obras urbanas provocaron la desaparición de varias construcciones tradicionales.

En 1978, mientras Mar del Plata se preparaba para recibir partidos del Mundial de Fútbol, el gobierno de facto decidió demoler el antiguo Hotel Centenario. Con su desaparición se perdió uno de los últimos símbolos del período aristocrático de la ciudad.
Durante la década de 1980 se construyeron nuevas escolleras y, en 1999, las tareas de refulado permitieron recuperar una importante superficie de arena. Esas intervenciones dieron forma a la bahía protegida que se conoce actualmente.
Malvinas y el final de la Playa de los Ingleses
El cambio de nombre se consolidó en 1982, durante la Guerra de Malvinas.
En medio del conflicto con el Reino Unido, numerosas referencias británicas fueron reemplazadas en la Argentina. En ese contexto, la denominación Playa de los Ingleses dejó de utilizarse oficialmente.
El lugar pasó a llamarse Luis Varese, en homenaje al empresario hotelero que había impulsado el desarrollo turístico de la zona. Con los años, las expresiones Playa Varese y Bahía Varese quedaron definitivamente incorporadas al lenguaje cotidiano.
Hoy ya no están los grandes hoteles ni las antiguas construcciones de madera. Sin embargo, debajo de una de las playas más concurridas de Mar del Plata permanecen las huellas de un naufragio convertido en leyenda, la llegada del ferrocarril, los inmigrantes europeos, el turismo aristocrático y la memoria de Malvinas.
El mar continúa frente a la ciudad, pero los edificios, las costumbres y hasta los nombres fueron arrastrados por otra clase de marea: la del tiempo.


















