Doctrina Monroe: qué es y por qué se la relaciona con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela
A más de dos siglos de su formulación, la Doctrina Monroe volvió a colarse en el debate global: el operativo en Caracas fue leído por muchos como una señal de que la histórica idea de “América para los americanos” fundada por Estados Unidos sigue marcando límites y mensajes en la política continental.
En los últimos meses, el nombre de la Doctrina Monroe volvió a aparecer en titulares de medios internacionales debido a las tensiones entre Estados Unidos y el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, especialmente tras una escalada que incluyó una operación militar estadounidense para capturar al presidente venezolano acusándolo de narcotráfico y amenazas a la seguridad hemisférica.
La Doctrina Monroe fue formulada en 1823 por el presidente de los Estados Unidos en ese entonces, James Monroe, como una política exterior destinada a oponerse al colonialismo europeo en el hemisferio occidental. La idea central establecía que cualquier intervención de potencias europeas en los asuntos políticos de los estados independientes de América sería vista como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.
Inicialmente, era más una declaración retórica de principios que una política activa, pero con el tiempo fue reinterpretada y ampliada por sucesivas administraciones estadounidenses, llegando en algunos momentos a justificar intervenciones directas o indirectas en países de América Latina.
La relación entre la Doctrina Monroe y la situación de Maduro en Venezuela se explica, en parte, con la denuncia del Gobierno caraqueño a lo que llama el “resurgimiento de la Doctrina Monroe” por parte de Washington, acusando a Estados Unidos de intentar imponer su voluntad sobre Venezuela y otros países de la región bajo la excusa de seguridad, lucha contra el narcotráfico o defensa de la democracia.

En 2025, Maduro pidió a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) un acto de “firmeza” ante la supuesta reactivación de esa doctrina y la política sistemática de intervención estadounidense, describiendo esta postura como un intento de convertir a América en una “zona de invasiones y golpes de cambio de régimen” para explotar recursos naturales.
Además, figuras de la administración estadounidense invocaron principios similares a la Doctrina Monroe para justificar medidas más agresivas contra el gobierno chavista, argumentando que la presencia de actores externos o actividades delictivas desde Venezuela representa una amenaza al hemisferio occidental.
Esta reinterpretación contemporánea -llamada un “corolario Trump” de la doctrina- busca reforzar la idea de la primacía estadounidense en la región y la necesidad de contrarrestar influencias geopolíticas de potencias como Rusia o China en territorios latinoamericanos.

Las contradicciones y certezas de Donald Trump en Venezuela
Con la que llama la “Doctrina Donroe”, que surge de la combinación entre “Donald” y “Monroe”, Trump dejó claro que el intervencionismo en Latinoamérica es algo compatible con su promesa de “America First” (Estados Unidos primero).
Trump renegó durante toda su carrera política del “deep state” y de los asesores de Bush que llevaron a la invasión de Irak (bajo un falso pretexto de armas de destrucción masiva), como un derroche de dinero y vidas humanas en un lugar lejano de Estados Unidos pese a ser poseedor de riquezas petroleras, pero hoy parece encaminado a entrar en un laberinto sin salidas claras en Venezuela.
Apenas 24 horas después de una operación considerada histórica y milimétrica en Caracas, una parte importante del arco de opinión internacional salió a respaldar el paso dado por Estados Unidos. En ese marco, se destacó la acción como una demostración de fuerza sin precedentes y como la confirmación de que las advertencias previas hacia el gobierno venezolano no quedaron solo en palabras, sino que se tradujeron en hechos concretos.
Igualmente, la invocación de la Doctrina Monroe en este contexto no está exenta de controversia: usarla para justificar intervención militar o presión económica puede violar el derecho internacional y agravar conflictos regionales, mientras que defensores sostienen que responde a preocupaciones legítimas de seguridad. En cualquier caso, el debate refleja cómo un principio formulado hace más de dos siglos sigue influyendo, de manera reinterpretada, en la política exterior de Estados Unidos y en las narrativas de gobiernos como el de Maduro respecto a su relación con Washington.
¿Qué tiene que ver la Doctrina Monroe con Venezuela hoy?
En el debate político actual sobre Venezuela, la Doctrina Monroe vuelve a aparecer como un punto de referencia, aunque con una lectura actualizada y muy distinta a la de hace dos siglos. Originalmente, esa doctrina proclamada por Estados Unidos en 1823 decía básicamente: “Europa afuera, que América sea para nosotros”, con la intención de evitar que potencias europeas intervinieran en los asuntos del continente americano.
El gobierno de Estados Unidos, en particular bajo la administración que ordenó la operación en la que Nicolás Maduro fue detenido, invocó ese legado para justificar la presión política, económica y ahora incluso militar sobre Venezuela, argumentando que se trata de proteger intereses de seguridad hemisférica y contrarrestar la presencia de actores externos.
Hoy, este uso moderno de la doctrina se inscribe en un contexto más amplio de tensiones con potencias como China, cuya creciente inversión y relaciones comerciales en Latinoamérica son vistas por Washington como una amenaza estratégica que podría desafiar su tradicional influencia regional. Esta etapa de tensiones puede leerse como una versión actualizada de la Doctrina Monroe, en la que el foco ya no está puesto en Europa, sino en frenar la creciente influencia china en la región.














