Nuevo récord para el oro: la onza alcanza su máximo histórico desde que hay registros
El oro marcó un hito histórico impulsado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas que refuerzan la demanda de activos de refugio. La plata también acompaña el rally, con máximos récord.

Es un momento histórico para el mercado de los metales, donde el oro alcanzó un nuevo máximo absoluto y, por primera vez desde que existen registros, el precio de la onza superó la barrera de los 5.000 dólares.
En el transcurso de las últimas horas, la cotización trepó a los 5.109,73 dólares la onza, dentro de un contexto global marcado por la incertidumbre económica junto con el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, situaciones que hacen que se fortalezcan los activos considerados de refugio.
Luego de tocar ese récord, se moderó levemente el precio del metal precioso, pero igual se mantiene en niveles excepcionalmente elevados, siempre por arriba de los 5.000 dólares la onza.

Cabe recordar que el viernes pasado, el precio había quedado a las puertas de los 5.000 dólares, anticipando el salto que finalmente se concretó en las últimas horas.
La plata también acompaña el rally alcista, revalidando sus máximos históricos y alcanzando los 109,45 dólares por onza, según datos suministrados por Bloomberg. A través del desempeño de ambos queda evidenciado un notable apetito de los inversores por instrumentos más estables en un escenario que ofrece mucha incertidumbre y es sumamente volátil.
Suba del oro y la plata en el 2026
Desde que comenzó el 2026, el oro ya experimentó una suba superior al 18%, al tiempo que la plata también registra un avance incluso más pronunciado, con un incremento del 52,76%.
Con estas cifras se confirma que los metales preciosos son algunos de los activos más rentables del año, incluso desplazando a otros instrumentos más tradicionales.
El contexto global explica gran parte de este fenómeno, como quedó evidenciado en el Foro Económico de Davos que se desarrolló la semana pasada en aquella ciudad de Suiza, en donde asistieron los principales referentes políticos y económicos del mundo. Todos ellos coincidieron en la necesidad de tener que prepararse ante un orden mundial cada vez más fragmentado e inestable.

También se suma el contexto geopolítico de la actualidad, donde las proyecciones de la Casa Blanca sitúan el crecimiento de la economía estadounidense entre el 4% y el 5% en términos reales, muy por encima de las previsiones del consenso.
Este escenario incrementa la presión política para impulsar la economía a través de una eventual baja de tasas de interés. Mientras la futura orientación de la política monetaria de la Fed genera incertidumbre, otros bancos centrales mantienen una estrategia clara: continúan aumentando sus compras de oro a un ritmo sostenido.















