Un colosal de los cielos
Un colosal de los cielos Foto: Foto generada con IA

El mundo de la aviación ha visto nacer máquinas extraordinarias, pero pocas han alcanzado el estatus legendario del Antonov An‑225 Mriya, un gigante que redefinió los límites del transporte aéreo y se convirtió en símbolo de ingeniería sin precedentes. Su nombre, Mriya, significa “sueño”, un apodo que le calza perfectamente a un avión que logró hazañas que ninguna otra aeronave pudo igualar.

Un diseño creado para misiones imposibles

Concebido en la década de 1980 por la oficina de diseño Antonov, cuando Ucrania aún era parte de la Unión Soviética, el An‑225 nació con una misión estratégica: transportar el transbordador espacial Buran y componentes del programa espacial soviético.

Su tamaño monumental no era un capricho, sino una respuesta directa a la necesidad de mover cargas que simplemente no podían viajar por otros medios. Sus medidas lo colocaban en otra categoría: 84 metros de largo, 88 metros de envergadura y un tren de aterrizaje con 32 ruedas, diseñado para sostener un peso colosal durante maniobras críticas.

El avión más grande del mundo, el Antonov AN-225, conocido como “Mriya” Foto: REUTERS

Potencia sin comparación

Lo que realmente distinguía a este gigante era su impresionante sistema de propulsión. Mientras la mayoría de los aviones comerciales operan con dos o cuatro motores, el An‑225 contaba con seis turbofanes, una característica que le permitía elevarse con cargas que ningún otro aparato podía transportar.

Su capacidad máxima de carga, de hasta 250.000 kilogramos, lo convirtió durante décadas en el avión más potente del planeta. Fue capaz incluso de transportar piezas extremadamente pesadas sobre su fuselaje, un logro insólito en la aviación mundial.

Un récord viviente de la aviación

Durante su vida operativa, el An‑225 estableció más de 200 récords mundiales, entre ellos el traslado del generador más pesado jamás movido por aire, de casi 190.000 kilos. Cada una de sus apariciones en los aeropuertos del mundo generaba atención y asombro: ver despegar semejante máquina era un espectáculo que miles de personas buscaban registrar.

Qué pasó con el avión más grande Foto: Reuters

Una historia marcada por la tragedia

A pesar de su grandeza, el Mriya enfrentó un destino trágico. En 2022, durante la invasión rusa a Ucrania, el avión fue destruido, marcando el fin de un ícono que había representado orgullo nacional, innovación tecnológica y la capacidad humana de construir máquinas extraordinarias. Su desaparición dejó un vacío simbólico y operativo que aún hoy nadie ha logrado llenar.

El legado del Mriya

Aunque ya no surca los cielos, el Antonov An‑225 sigue siendo una referencia obligada cuando se habla de aeronáutica extrema. Actualmente, otros aviones como el Antonov An‑124 o el Boeing 747‑8F dominan el transporte de cargas pesadas, pero ninguno alcanza la mítica combinación de tamaño, potencia y versatilidad del Mriya.

Su historia continúa inspirando a ingenieros, amantes de la aviación y a quienes creen que los sueños —por grandes que sean— pueden hacerse realidad.