Multas más duras por orinar en la calle y beber alcohol: así cambian las reglas en el espacio público
Las ciudades españolas están endureciendo sus ordenanzas de convivencia: orinar en la calle o beber alcohol en la vía pública podrá costar desde 750 hasta 3.000 euros, con controles reforzados y cobro inmediato a infractores, especialmente en zonas de ocio nocturno.

Las ciudades españolas están reforzando sus políticas de convivencia con un endurecimiento histórico de las sanciones por comportamientos incívicos como orinar en la calle, participar en botellones o generar ruido excesivo en zonas sensibles. Estas medidas, ya activas en municipios como Barcelona, se enmarcan en la actualización de las ordenanzas locales de civismo, cuyo objetivo principal es recuperar el respeto por el espacio público y reducir la sensación de impunidad.
Multas más altas para frenar comportamientos incívicos
En Barcelona, la nueva Ordenanza de Convivencia —vigente desde febrero— ha multiplicado los controles y ha elevado de manera significativa los importes de las sanciones. Según datos municipales, en solo una semana se registraron casi mil multas, de las cuales un 20 % correspondía a personas que orinaron en la calle.
El nuevo esquema sancionador fija multas de:
- Hasta 750 € por orinar en la vía pública. En zonas consideradas “puntos sensibles”, como calles estrechas o áreas de ocio nocturno, la cifra puede duplicarse hasta los 1.500 €.
- Hasta 1.500 € por beber alcohol en la calle en presencia de menores o en zonas con restricciones nocturnas.
- Hasta 3.000 € por organizar las llamadas rutas etílicas, recorridos diseñados para beber en grupo en diferentes puntos de la ciudad.

Controles reforzados y cobro inmediato
Uno de los cambios con mayor impacto es la capacidad de la policía para exigir pago inmediato a visitantes o no residentes. Las autoridades locales identificaron que muchos infractores —especialmente turistas— acumulaban sanciones que nunca llegaban a abonarse, generando sensación de impunidad. Ahora, la Guardia Urbana puede notificar y cobrar la multa en el acto.
Además, se desplegaron patrullas uniformadas y de paisano en puntos donde suelen repetirse las conductas sancionables, desde zonas turísticas hasta calles con alto flujo nocturno.
Alcohol, ruido y grafitis: bajo la lupa
Las nuevas normativas no se limitan solo al consumo de alcohol o las micciones en la calle. También incluyen:
- Multas de hasta 1.500 € por ruido nocturno en áreas declaradas acústicamente tensionadas.
- Mayor dureza contra grafitis, donde además de la sanción económica se obliga al infractor a pagar la limpieza.
Estas medidas responden a una preocupación creciente entre los vecinos: según encuestas recientes, más del 80 % de los ciudadanos considera el incivismo un problema grave.
¿Por qué este cambio tan drástico?
La percepción de suciedad, ruido y comportamientos inapropiados había aumentado notablemente en los últimos años. Aunque otros indicadores de seguridad han mejorado, estas conductas siguen deteriorando la convivencia y la calidad de vida en espacios urbanos. Por eso, los ayuntamientos buscan ahora una estrategia más efectiva para detenerlas: multas más altas, controles más frecuentes y menos margen para la reincidencia.


















