Kirsty McKie, de 38 años, murió después de beber alcohol contaminado sin saberlo
Kirsty McKie, de 38 años, murió después de beber alcohol contaminado sin saberlo Foto: The Mirror

Lo que parecía una noche de fiesta terminó en tragedia. Kirsty McKie, una ciudadana británica que residía en Bali junto a su pareja, murió tras consumir limoncello contaminado con metanol. El caso sucedió en el año 2022, pero se volvió viral a partir de una campaña de concientización que encabeza su madre para alertar sobre el peligro del alcohol adulterado en destinos turísticos del sudeste asiático.

Esa noche, Kristy compartía una cena con amigos y ambos bebieron de una botella comprada en un comercio local y pocas horas después comenzaron a sentirse mal. Y aunque en un primer momento creyeron que sólo se trataba de una resaca, el cuadro se agravó rápidamente para la joven.

Kirsty McKie, de 38 años, murió después de beber alcohol contaminado sin saberlo Foto: The Mirror

El metanol (una sustancia química utilizada en productos industriales) atacó el sistema nervioso central y provocó daños irreversibles en Kristy. A pesar de la atención médica, falleció horas más tarde en un hospital de la isla indonesia.

Durante meses, la familia no tuvo un diagnóstico claro. Su amigo logró recuperarse, pero la causa exacta de la muerte se confirmó tiempo después mediante análisis de laboratorio. Un patólogo conservó muestras que finalmente permitieron determinar que se trató de una intoxicación por metanol.

Bebidas adulteradas: el peligro silencioso para los turistas

El caso fue difundido por el medio británico Manchester Evening News y reavivó el debate sobre la circulación de bebidas alcohólicas falsificadas en zonas turísticas. Según denunció la familia, en países como Indonesia, Laos y Tailandia se han detectado botellas originales reutilizadas y rellenadas con mezclas adulteradas. El metanol es transparente y tiene un aroma similar al etanol, lo que hace prácticamente imposible distinguirlo a simple vista.

Cabe destacar que el metanol es altamente tóxico incluso en pequeñas cantidades, ya que puede provocar ceguera, fallas orgánicas e incluso la muerte. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolor de cabeza intenso, vómitos, visión borrosa, confusión y dificultad para respirar.

Kirsty McKie, de 38 años, murió después de beber alcohol contaminado sin saberlo Foto: The Mirror

Los especialistas advierten que no debe minimizarse el malestar ni “irse a dormir pensando que es solo una resaca”, ya que la intervención médica temprana puede ser clave.

Tras la muerte de su hija, la madre de Kirsty inició una campaña para advertir a los turistas sobre los riesgos. Entre sus recomendaciones, pidió no reutilizar ni desechar botellas sin romperlas, desconfiar de bebidas en lugares desconocidos y evitar cócteles o chupitos de procedencia dudosa.