Un barco transita las aguas del estrecho de Ormuz.
Un barco transita las aguas del estrecho de Ormuz. Foto: REUTERS

El estrecho de Ormuz en su parte más angosta separa a las costas de Irán, más específicamente la isla de Larak, de la península de Musandam, en Omán, y en esa parte tiene apenas 33 kilómetros de agua entre ambas naciones.

Este estrecho pasó a ser el centro de la disputa económica del conflicto que enfrenta a Estados Unidos, Israel, Irán, países del mar Mediterráneo, de Europa e incluso otras naciones del mundo, y mantiene en vilo al planeta por el devenir de los hechos.

¿Qué es el estrecho de Ormuz?

Es una pequeña vía marítima del golfo Pérsico, famosa por estar rodeada de países como los mencionados Irán y Omán, pero donde circundan otras potencias petroleras de Medio Oriente como lo son Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahréin, Qatar e Irak.

Al ser la salida al mar Arábigo del golfo Pérsico tiene una incidencia enorme en el comercio por mar del petróleo regional, además de ser una fuente importantísima del traslado de gas natural licuado, también por barcos.

El estrecho de Ormuz señalado en el mapa. Foto: Google maps.

Desde el anuncio de la Guardia Revolucionaria de Irán de querer cerrar este estrecho, lo que impide el paso de cualquier barco no aliado a la nación islámica a raíz del conflicto en Medio Oriente que comenzó el pasado 28 de febrero con bombardeos activos, se genera una debacle generalizada en el abastecimiento del petróleo que ocasiona, entre otras cosas, la caída de las bolsas de valores del mundo, como sucedió en la jornada del pasado lunes 9 de marzo.

Es, en definitiva, la principal ruta marítima del crudo entre Irán y Omán, que abastece a gran cantidad de otros países, no solo regionales de Oriente Próximo.

El anuncio por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán fue claro: cualquier buque que navegue sus aguas será blanco de ataque. Por ello, las declaraciones e intenciones concretas del presidente de los EE.UU., Donald Trump, de mantener el abastecimiento de esta región con el paso de los buques estadounidenses por allí, custodiados con flota bélica defensiva a fin de evitar cualquier tipo de ataque. No hay que dejar pasar un dato esclarecedor: desde el anuncio de su bloqueo, la gasolina en los Estados Unidos sufrió su mayor aumento desde el huracán Katrina, en el año 2005.

Irán propuso cerrar el estrecho de Ormuz tras los ataques de EEUU. Foto: Wikimedia
Barcos petroleros en el estrecho de Ormuz.

Única vía para transportar petróleo

La decisión del bloqueo mantiene en jaque a Occidente. El estrecho de Ormuz es la única vía que existe para transportar petróleo por mar desde el golfo Pérsico, zona sumamente rica de este bien.

La ruta del norte es menos viable para el transporte del crudo, además de ser por tierra. Para ello, el traslado debería atravesar países como Irak y Turquía para llegar a las costas del mar Mediterráneo, algo que encarecería y complicaría aún más la situación. Logísticamente hablando, el estrecho de Ormuz no tiene comparativo con otras rutas.

Irán tiene el control de la zona norte del estrecho de Ormuz. Foto: REUTERS

Sabido es que Irán, en plena guerra con los Estados Unidos e Israel, controla la zona norte de este estrecho, y las fuerzas revolucionarias del régimen entienden su valor estratégico y por ello no quieren ceder su control. ¿Una guerra de desgaste para Occidente?: esa podría ser una de las estrategias de la nación islámica, antes que el lanzamiento generalizado de misiles.

Es decir, cerca de 20 millones de barriles de petróleo -lo que equivale aproximadamente a un quinto de la producción mundial de crudo- pasan por esta zona día tras día.

No hay que olvidar lo sucedido con el conflicto entre Rusia y Ucrania, que también impactó en la provisión de petróleo. Pero en esta disputa, el suministro de crudo que se puso en riesgo y dejó de abastecerse fue de 3 millones de barriles. Hoy la discusión se acrecienta porque son 20 millones los que están en juego.

En definitiva, la situación actual en Medio Oriente, además de la guerra y las muertes diarias, genera una crisis económica letal que, hasta tanto se solucione esta situación, obligará a mantener los precios elevados del petróleo y el gas natural licuado en el mundo entero, con su consecuente implicancia en las economías del planeta, la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y la supervivencia por adquirir estos bienes a como dé lugar.