Rafael Grossi afirmó que la OIEA no puede aportar pruebas de que Irán no desarrollaba armas nucleares
El director del organismo señaló que sus inspectores tenían un acceso “limitado” a las instalaciones nucleares iraníes durante los últimos años y Teherán continuaba enriqueciendo uranio “hasta niveles cercanos a los necesarios para fabricar armas nucleares”.
El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, aseguró este viernes que la organización no puede aportar pruebas “tangibles” de que Irán no desarrollaba armas nucleares debido a la restricción de acceso a las instalaciones de la república islámica, aunque tampoco tiene evidencias de lo contrario.
“No podemos aportar ninguna prueba clara y tangible de que tales armas no se estuvieran desarrollando realmente”, dijo Grossi en una rueda de prensa conjunta con el jefe de la agencia nuclear rusa Rosatom, Alexéi Lijachov.
A su vez, agregó que los inspectores del OIEA tenían un acceso “limitado” a las instalaciones nucleares de Irán durante los últimos años y Teherán continuaba enriqueciendo uranio “hasta niveles cercanos a los necesarios para fabricar armas nucleares”.
Grossi afirmó que “el programa nuclear iraní siempre fue problemático” y que el objetivo del OIEA es “mantener la objetividad”.
“Por lo tanto, la esencia de nuestro trabajo consiste en realizar inspecciones sistemáticas para confirmar o desmentir la existencia de planes para desarrollar armas nucleares”, afirmó.
La postura de Rusia sobre las posibles armas nucleares de Irán
Por su parte, Lijachov manifestó que Rusia nunca vio confirmaciones del “desarrollo de armas nucleares por parte de Irán”.
“No hemos recibido ninguna confirmación oficial, ni, como se suele decir, hemos tenido ninguna sensación” de que lo estén haciendo, aseveró.
Además, insistió en que hasta el momento no se presentó ninguna evidencia de que Teherán estuviera desarrollando armas atómicas.
Desde el estallido de la guerra en Medio Oriente, Rusia condenó lo que describe como una “agresión” contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel, al tiempo que tachó de “cínico asesinato” la muerte del ayatolá Ali Jameneí.














