La guerra en Medio Oriente escala a las plantas de gas y petróleo: las importantes instalaciones atacadas por Irán, Israel y EEUU
Haifa, South Pars y Ras Laffan fueron blancos de ataques en las últimas horas en el marco de un conflicto armado cada vez más estratégico.
La infraestructura energética de Oriente Medio está en el centro de la guerra. La refinería de petróleo de Haifa, la ciudad más importante del norte de Israel, sufrió daños este jueves tras el último ataque con misiles lanzados desde Irán.
“Quince equipos de bomberos y rescate del Distrito Costero operan actualmente en el lugar donde se detectaron fragmentos interceptados tras el último bombardeo”, señalaba un comunicado del Servicio de Bomberos de Israel.
Ciudadanos israelíes reportaron apagones tras el ataque contra la refinería, mientras que en imágenes difundidas por medios locales se observa una enorme columna de humo saliendo del edificio.
El ministerio de Energía de Israel, Eli Cohen, indicó que “el ataque no causó daños significativos a la infraestructura”, y agregó que los equipos de la Corporación Eléctrica de Israel trabajan para restablecer el suministro eléctrico a los afectados.
El pasado domingo, 1 de marzo, la Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó haber atacado esta refinería en nuevos bombardeos con misiles, si bien el Gobierno de Israel nunca llegó a confirmarlo.
Lo cierto es que esta infraestructura de Haifa, la mayor instalación de este tipo en Israel, ya suspendió sus operaciones de forma programada durante la llamada guerra de los doce días de junio de 2025, cuando Israel y luego Estados Unidos lanzaron una campaña de bombardeos sobre Irán, que fue respondida con ataques de Teherán contra territorio israelí.
La situación en el norte de Israel es más complicada que en el resto del país puesto que además de sufrir los ataques de Irán también la milicia chií libanesa, Hezbollah, en estos últimos días intensificó sus bombardeos contra esa zona.
Ataques en South Pars y Ras Laffan
Con el ataque de Israel al yacimiento de gas South Pars en Irán, y la respuesta de Teherán con misiles a la planta de gas Ras Laffan en Qatar, el conflicto en Medio Oriente vive una peligrosa escalada.
Misiles lanzados por el régimen iraní alcanzaron la ciudad industrial de Ras Laffan Industrial City, un centro neurálgico de la producción de gas natural licuado situado a 80 kilómetros al norte de Doha y sede de varias empresas internacionales.
Qatar Energy, la compañía petrolera estatal del país, informó que los ataques provocaron “daños extensos” y desataron incendios en la zona industrial. “Los equipos de emergencia se desplegaron de inmediato para contener las llamas”, indicó en un comunicado el segundo mayor exportador mundial de gas licuado.
Previamente, el Ministerio del Interior había señalado de uno de los incendios tras el ataque y confirmó que no se registraron víctimas y que todo el personal fue localizado.
El jueves, el Ministerio de Exteriores de Qatar declaró que los equipos de defensa civil extinguieron los incendios, e informó que las operaciones de contención y seguridad continúan en el lugar.
El ministerio describió el ataque iraní como una “amenaza directa” a su seguridad nacional. En un comunicado, agregó que Irán insiste en atacar a Qatar y sus países vecinos con un enfoque “irresponsable”.
Es por ello que Doha declaró “persona non grata” a varios funcionarios iraníes, incluidos agregados militares y de seguridad, y les instó a abandonar el país en un plazo de 24 horas.
Teherán había emitido previamente una advertencia de evacuación para varias instalaciones petroleras en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, incluida la refinería de Ras Laffan, indicando que serían objetivo de ataques “en las próximas horas”.
















