Desde el estrecho de Ormuz al Canal de Panamá, los pasos marinos estratégicos que pueden definir las tensiones geopolíticas del futuro
El conflicto en Medio Oriente puso al estrecho de Ormuz en el centro de la escena global: por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial y cualquier restricción impacta en la economía internacional. En este contexto, crece la atención sobre otros puntos estratégicos -como el Canal de Panamá, Suez o Bab el-Mandeb- que mantienen en vilo al mundo.
El estrecho de Ormuz pasó de ser un lugar en el mundo que no tenía gran protagonismo, a estar en boca de todos por el problema geopolítico y económico que implica en las últimas semanas.
Con la guerra ya desatada en Medio Oriente y los principales protagonistas -Estados Unidos, Israel e Irán- en pleno desarrollo del conflicto, el estrecho de Ormuz ha cobrado una relevancia inusitada a raíz del anuncio de la Guardia Revolucionaria de Irán de bloquear su paso.
La importancia clave del estrecho de Ormuz
En un principio, ese anuncio parecía incluir a todos los barcos petroleros que deseasen atravesar sus aguas. Cabe recordar que por este diminuto paso de apenas unos cuantos kilómetros de ancho, se comercializa el 20% del petróleo marítimo mundial proveniente del Golfo Pérsico y también una cifra similar del gas natural licuado.
Empero, con el correr de las semanas y ya con el conflicto bélico bien desarrollado, Irán aclaró que la negativa del paso de los barcos petroleros solo rige para las embarcaciones estadounidenses e israelíes, lo que hizo focalizar aún más la disputa con Washington y Tel Aviv, pero liberó las tensiones para el resto del mundo.
De allí que las pretensiones del presidente estadounidense, Donald Trump, de exigirles a los países de la OTAN (los europeos) que envíen flotas a fin de atacar y liberar el paso de Ormuz, nunca se cumplieran y difícilmente sucedan, ya que los Estados del Viejo Continente -así como también China- no se verían afectados con la medida de fuerza adoptada por Irán.
Además del estrecho de Ormuz, ¿qué otros pasos marítimos son clave en el mundo?
Cuando Trump hizo campaña presidencial, uno de sus postulados fue que iba a terminar con los conflictos bélicos en el mundo. Allá por el 2024, en plena campaña para derrotar a la demócrata Kamala Harris, el magnate republicano sacó pecho al decir que era el único capaz de acabar con la guerra entre Rusia y Ucrania, que data del 2022 y que estaba en pleno desarrollo en el 2024.
Sin embargo, y pese a que su candidatura presidencial planteaba el eslogan de MAGA (Make America Great Again), Trump sostenía que las guerras en el mundo iban a cesar si él era presidente y que acabaría con ese conflicto entre Moscú y Kiev.

Lo cierto es que a más de un año de mandato, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa su curso, y se han sumado nuevos conflictos muy importantes que contradicen los postulados del entonces candidato a presidente y actual mandatario.
No solo EE.UU. se ha involucrado en la guerra entre Israel y el grupo terrorista Hamás en la Franja de Gaza, sino que también ahora lo hace en Medio Oriente con la guerra contra Irán, en pos de acabar con el enriquecimiento de uranio de la nación persa, algo que desde la Administración trumpista sostenían como un riesgo latente para el mundo, pero que en definitiva ha desatado otra guerra más.
Y si se analiza el accionar de Trump en aquellos conflictos que no acabaron (aún) en guerra, pero que sostienen al mundo en vilo, hay que mencionar lo sucedido con el expresidente venezolano, Nicolás Maduro, y su captura cinematográfica para acabar juzgado en Nueva York acusado de liderar el narcotráfico en su país.
Además, las pretensiones de Trump de comprar Groenlandia, un territorio que pertenece al reino de Dinamarca y que, pese a que Copenhague ya aclaró en reiteradas oportunidades que no está en venta, el republicano insistió en querer adquirirlo -incluso en algún momento llegó a mencionar que sería “por las buenas o por las malas”- a toda costa.
Este tema de Groenlandia parecería haberse “enfriado” tras unos arreglos diplomáticos de Trump en la conferencia económica que se desarrolló en la ciudad suiza de Davos en enero, donde las negociaciones por Groenlandia habrían puesto paños fríos a las pretensiones trumpistas y un acuerdo que jamás salió a la luz y del cual no se conocieron los detalles porque el propio presidente estadounidense aseguró que a futuro los iría a contar, pero luego el impacto de la guerra en Medio Oriente relegó el tema para dejarlo en el olvido.
Otro de los puntos trascendentales de las pretensiones “expansionistas” de Trump para hacer su MAGA es el Canal de Panamá. Este lugar, EE.UU. pretende adquirirlo a como dé lugar, a pesar de que la pequeña nación centroamericana -al igual que Dinamarca- ya aclaró que no está en venta. Entonces surge la pregunta: Trump, quien abogó por acabar con las guerras en el mundo, ¿se pondrá hostil cada vez que pretenda un territorio nuevo para sumar bajo el dominio de su país?
Estrechos y canales, ¿las razones por las que podría pelear el mundo?
Así como el estrecho de Ormuz es clave por ser un paso de apenas 33 kilómetros de ancho (3 ó 4 apenas son navegables en su parte más angosta para los barcos petroleros), en donde el 20% del petróleo mundial pasa por él, hay otros estrechos y canales que guardan importancias similares y que probablemente a futuro empiecen a ser tenidos en cuenta como lugares de disputa.
Uno de ellos es el mencionado Canal de Panamá, una vía artificial que conecta al océano Atlántico con el Pacífico, facilitando el comercio marítimo de manera excepcional, por ser el único paso en la zona caribeña que une a los dos océanos, por lo que su dominio estratégico es clave para cualquier nación.
Panamá tiene el control de este canal, algo que quiere Estados Unidos. Así lo manifestó Trump y justifica su accionar al decir que fue su país quien lo construyó y pagó por él, además de mencionar que en la actualidad está siendo explotado por China, que -según el republicano- tendría control comercial de la zona.
Como suele suceder en sus argumentos, la seguridad nacional para Estados Unidos estaría en juego según Trump, por lo que la “recuperación” del canal de Panamá pasaría a ser algo prioritario para su gobierno.
Así como el Canal de Panamá, otros pasos marítimos hoy en día tienen relevancias económicas enormes. Por ejemplo, los siguientes:
- Canal de Suez: rodeado por Egipto, es el paso que separa África de Asia y resulta clave para conectar por agua el mar Mediterráneo con el mar Rojo, lo que implica un pasaje económico vital para Europa y el resto del mundo. Si bien hoy no pesa ninguna disputa sobre él, la cercanía de grupos rebeldes en la zona, como Hezbollah en Líbano y los hutíes en Yemen, además de Hamás en la Franja de Gaza, hacen de esta zona un lugar muy inestable. Su valor radica en que cerca del 10% del comercio mundial atraviesa sus aguas.

- Estrecho del Bósforo: este pasaje natural de agua que separa Europa de Asia y que está rodeado por Turquía también resulta clave para el comercio marítimo. Como sucede con el Canal de Suez, no existe disputa alguna en esa región, aunque su cercanía geográfica a Medio Oriente y su conexión del mar Negro con el Mediterráneo, hacen que se lo mire de reojo, por los intereses económicos y geopolíticos que Rusia pueda tener en él. Cabe recordar que uno de los motivos del conflicto en Ucrania es la pretensión de dominio de la península de Crimea, la cual desemboca en el mar Negro, por lo tanto, se entienden las intenciones de Moscú de dominar esta gran masa de agua que tiene su salida -justamente- por el estrecho del Bósforo turco.

- Estrecho de Bab el-Mandeb: situado entre Yemen y el Cuerno de África, actúa como un enlace estratégico entre el golfo de Adén y el mar Rojo. Su relevancia radica en que constituye una vía fundamental para el transporte de recursos energéticos con destino a Europa, al facilitar la conexión entre el océano Índico y el Canal de Suez. En 2025, aproximadamente el 4,2% del petróleo mundial transitó por este corredor. En su tramo más angosto, la navegación se ve obligada a concentrarse en rutas muy estrechas, lo que incrementa su vulnerabilidad. A esta condición se suma un contexto de creciente inestabilidad en la región, marcado en los últimos años por ataques con drones y episodios de piratería asociados a grupos armados en Yemen.
- Estrecho de Taiwán y de Malaca: ambos ubicados en Asia, son corredores marítimos de lo más sensibles y que implican importantes intereses por parte de China y EE.UU. para dominar el comercio regional y mundial. Ambos estrechos atraviesan zonas industriales de las más importantes del planeta y no están exentos de problemas geopolíticos, como la situación de tensión que viven China y Taiwán, con las intenciones de Pekín de anexionar a Taipéi.
Todo esto explica que el control territorial de determinados pasajes marítimos pasa a ser un factor detonante para que los países se peleen por sus controles, llegando al punto tal de generar una guerra, en caso de -citando a Trump- no poder dominarlos “por las buenas”.















