China rechazó más de 34 toneladas de carne de Uruguay por residuos sanitarios y fallas documentales
Aproximadamente cuatro embarques fueron frenados en Shanghai por presencia de garrapaticidas prohibidos. Crece la preocupación por el control sanitario en las exportaciones de carne.

Un nuevo episodio volvió a encender las alarmas en la cadena cárnica de Uruguay, ya que durante el mes de febrero, autoridades sanitarias de China rechazaron el ingreso de cuatro embarques con carne vacuna provenientes de ese país al puerto de Shanghai por problemas sanitarios. Los motivos que dieron las autoridades chinas son dos: por un lado, la detección de residuos de medicamentos veterinarios no permitidos; por otro, problemas en la documentación de los envíos. En total, se bloquearon 34,4 toneladas de carne, lo que vuelve a poner en foco los controles sanitarios del sector.

El caso se da en un momento delicado, con plantas exportadoras bajo la lupa y nuevas exigencias regulatorias a punto de entrar en vigencia, mientras se intenta preservar la confianza de uno de los mercados más importantes para el país.
Rechazos en Shanghai: qué pasó con los embarques
De los cuatro embarques rechazados en Shanghai, dos presentaron residuos de fluazurón y fipronil, garrapaticidas de uso veterinario que no deben superar ciertos límites en la carne destinada a exportación. Los otros dos fueron observados por errores documentales.
Este tipo de situaciones no es nuevo. Ya en octubre de 2025 se habían registrado devoluciones por presencia de fluazurón, lo que obligó a las autoridades uruguayas a tomar medidas más estrictas.
Desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca uruguayo, encabezado por Alfredo Fratti, se explicó que estos casos suelen estar vinculados al incumplimiento de los tiempos de espera entre la aplicación de medicamentos y la faena del animal.

El impacto de estos rechazos va más allá de lo puntual. China es un socio central para la carne uruguaya: en 2024, concentró entre el 50% y el 60% de las exportaciones del sector, con unas 240.000 toneladas enviadas. El subsecretario Matías Carámbula fue claro al respecto: se trata de un mercado que hay que “cuidar”. Cada rechazo no solo implica pérdidas económicas, sino también un riesgo para la reputación internacional del país.
Uno de los focos principales del problema es el frigorífico San Jacinto, que actualmente no cuenta con habilitación para exportar a China. Las autoridades chinas detectaron residuos de fluazurón en un embarque proveniente de esa planta, correspondiente a una faena realizada en septiembre de 2025. Como consecuencia, se suspendió la importación de sus productos. Aunque el envío es anterior a las nuevas normativas, el impacto operativo es inmediato: la planta sigue fuera del mercado chino. Mientras tanto, el gobierno uruguayo inició una investigación y logró que la mercadería sea devuelta en lugar de destruida, para realizar nuevos análisis.

Las medidas del gobierno de Uruguay para reforzar controles
Ante la reiteración de casos, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay implementó una serie de medidas para fortalecer los controles sanitarios. Entre las principales acciones se destacan:
- Aumento del 20% en los controles y muestreos en frigoríficos.
- Endurecimiento de sanciones, con multas más altas y posibles suspensiones de hasta 90 días.
- Programas de capacitación sobre el uso responsable de medicamentos veterinarios.
- Mejora en el etiquetado de productos para indicar claramente los tiempos de espera.
- Lanzamiento de un Plan Nacional contra la Garrapata.
El objetivo es reducir el riesgo de residuos en la carne y atacar el problema desde su origen. A partir de abril, entrará en vigencia una nueva normativa que obligará a los frigoríficos a evaluar formalmente a los productores que les proveen ganado. Esto implica incorporar controles sanitarios en la relación comercial, documentar procesos y auditar proveedores.

















