EEUU aseguró que destruyó la capacidad militar de Irán tras cinco semanas de ataques
Lo confirmó el jefe del Comando Central de Estados Unidos, Brad Cooper, mientras que el presidente Donald Trump anticipó nuevas semanas de bombardeos.
Estados Unidos aseguró que logró un golpe decisivo sobre la capacidad militar de Irán tras cinco semanas de ataques sostenidos en el marco del conflicto iniciado a fines de febrero junto a Israel. Según remarcaron desde el balance oficial, las fuerzas iraníes sufrieron un deterioro severo que modificó el equilibrio estratégico en la región.
El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central (CENTCOM), sostuvo que la ofensiva alcanzó un punto clave y que gran parte del poder militar convencional de Teherán fue neutralizado. “Estamos logrando un progreso innegable”, insistió.

Las declaraciones se dan en un contexto de máxima tensión internacional, con operaciones en curso, presión sobre infraestructuras críticas y un escenario que impacta tanto en la seguridad global como en los mercados energéticos.
Además, Cooper aseguró que actualmente no se detectan movimientos de la marina iraní y de su fuerza aérea: “No vemos a su Armada navegando. No vemos a sus aviones volando”, afirmó, describiendo un escenario de virtual parálisis militar.
Según explicó, la mayoría de los sistemas de defensa aérea y de misiles de Irán fueron destruidos, lo que limita seriamente su capacidad para responder a los ataques o proteger infraestructura estratégica. Este deterioro, indicó, representa un cambio sustancial en el equilibrio militar del conflicto, con una clara superioridad de Estados Unidos y sus aliados.
Más de 12.000 objetivos atacados y presión sobre puntos clave
De acuerdo con datos del CENTCOM, desde el inicio de la ofensiva ya fueron alcanzados más de 12.300 objetivos militares en territorio iraní. Entre ellos se incluyen centros de mando, bases de la Guardia Revolucionaria, depósitos de misiles balísticos, fábricas de drones y búnkeres de almacenamiento de armas.
La campaña también apunta a zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz, un corredor clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, y donde la tensión sigue en niveles críticos.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encargó de reforzar este mensaje al afirmar que las fuerzas aéreas y navales iraníes están totalmente “acabadas” y que los principales objetivos de la operación están “casi cumplidos”.
Sin embargo, advirtió que los ataques continuarán durante “dos o tres semanas” más con bombardeos “extremadamente duros” para consolidar la ventaja militar alcanzada. Trump también dejó abierta la posibilidad de nuevos ataques contra infraestructura energética y otros activos sensibles si no avanzan eventuales negociaciones.
Desde Teherán, el gobierno iraní rechazó las propuestas de alto el fuego impulsadas por Washington. El portavoz de Exteriores calificó las condiciones como “maximalistas e irracionales” y negó negociaciones directas, aunque admitió contactos indirectos.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero, entra así en una fase crítica, con un alto riesgo de escalada y consecuencias directas sobre la estabilidad regional y el suministro energético global.














