La aeronave desapareció de los radares tras cumplir una misión de reconocimiento en el Estrecho de Ormuz.
La aeronave desapareció de los radares tras cumplir una misión de reconocimiento en el Estrecho de Ormuz. Foto: U.S. Navy

Un MQ-4C Triton, considerado uno de los sistemas de vigilancia más sofisticados de Estados Unidos, desapareció de los radares tras cumplir una misión de reconocimiento en el Estrecho de Ormuz. Según reportó el sitio especializado The War Zone, la aeronave no tripulada emitió un aviso de emergencia (código 7700) antes de perder altura drásticamente descendiendo de los 52.000 pies a menos de 10.000 en pocos minutos.

La trayectoria registrada por la plataforma Flightradar mostró que luego de tres horas de vigilancia en el Golfo Pérsico, el drone sobrevoló la ciudad de Dammam en Arabia Saudita y realizó un giro en U. Al momento de la desaparición, la unidad parecía estar tratando de volver a la base naval Sigonella (Italia).

Hasta el momento, ni el Comando Central de Estados Unidos ni las autoridades iraníes brindaron información oficial. Se desconoce si la nave sufrió un incidente interno o si fue atacada.

El hecho ocurrió en un contexto de alta sensibilidad: el pasado 22 de febrero, otro MQ-4C Triton emitió la misma señal de emergencia tras partir de la base Al Dhafra (EAU), aunque luego pudo ser rastreado de regreso. En 2019, la Guardia Revolucionaria de Irán derribó un RQ-4 Global Hawk -modelo similar al Triton- con un misil. Además, según un informe de CBS, Estados Unidos ya perdió al menos 16 drones MQ-9 Reaper desde el inicio del conflicto en Medio Oriente el a fines de febrero.

El MQ-4C Triton, fabricado por Northrop Grumman, es una pieza clave para detectar y clasificar objetivos a gran altura. Puede operar por encima de los 50.000 pies de altura por más de 24 horas y tiene un alcance de 7.400 millas náuticas.

A pesar de su capacidad técnica, su sostenibilidad económica está en debate. Según el presupuesto oficial, cada MQ-4C costaba alrededor de US$ 187 millones, un valor que supera incluso a los aviones tripulados P-8 Poseidon. Debido a estos costos crecientes, la Armada estadounidense cuenta con una flota limitada de aproximadamente 20 unidades, lo que convierte la posible pérdida de este ejemplar en un golpe financiero y estratégico de gran magnitud.